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Blues y ciudad, años después

No logré encontrar en la web un solo artículo que me remitiera al estreno nacional del filme de Benito Zambrano, realizado en 2005: “Habana Blues”, en la isla se exhibió durante un Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, una noche.

La prensa internacional si hizo eco de algunos aspectos del filme y es realmente doloroso que el gran público nacional no haya podido ver en pantalla grande el magnífico derroche del arte que luego se volvió trending en el panorama musical de la isla: Kelvis Ochoa, Telmary, X Alfonso, Juan A Leyva, por sólo mencionar a algunos, ponen su talento a disposición de esta obra en canciones, arreglos y presentaciones.

Habana Blues es la historia de dos amigos que hacen música fusión y sobreviven en la Habana actual. Ruy y Tito están interpretados por Alberto Yoel y Roberto San Martín respectivamente, su sueño es abrirse camino en la música y a partir de conocer a dos españoles que intentan producir a artistas desconocidos tienen que tomar decisiones en cuanto a su vida futura. El filme no se siente caduco, a pesar de tener algunos años ya, su conflicto social se mantiene.

Benito Zambrano es un español graduado de la Escuela Internacional de cine de La Habana en los noventa. Con su ópera prima “Solas” obtuvo 5 premios Goya, entre ellos el de mejor director novel. Se siente su conocimiento de la realidad cubana en el argumento de la película.

Siempre hay muchas Habanas en las miradas de los cineastas, de los periodistas o de los visitantes, todos no tenemos la misma percepción de la ciudad, ni aún sus propios habitantes. Pero si algo el filme logra captar es el gran espíritu de criollos que hemos defendido por siglos, puedes ser emigrante, militar, eclesiástico o poeta maldito, no aceptas en ninguna postura que se denigre a tu tierra natal, que se le trate sin respeto.

Las actuaciones de los chicos que en su momento se auto titularon como “actores alternativos”, muchos unos perfectos desconocidos que hoy tienen una carrera reconocida dentro o fuera de Cuba, son impecables, convencen, enamoran, retratan al cubano de a pie, ése que como los niños de Caridad come frozen aguado; o que bebe ron de 60 pesos, como la abuela de Tito.

Pero la gran protagonista es la música, la que le toma el pulso a la vida, la que sugiere o da, ésa música hecha desde la perspectiva de jóvenes herederos de tradición y que apuestan por estilos diferentes, agresivos y relajados, cubanía que destaca lo mismo en el rock que en el son.

Recomendación especial a los amigos del blog. La disfrutarán.

Bajo el Árbol de los DeseoS

Para Vivian, Sherezada y Dannes

Pongamos las manos juntas en esta vara, entre todas seguro que la alcanzamos, es la última hoja, antes que nosotras pasaron los sedientos, los pobres, los ricos que todo lo acaparan. Pasaron mujeres llenas de belleza en busca de más, pasaron viejos por rebajar edades y jóvenes flacos, gordos, con granos, cabello grasiento. Hasta pasó la bruja de la escoba a ver si se compra un Audi, escritores, músicos, poetas y locos. Curas sin ideas para sermones, panaderos cansados de hornear, prostitutas marchitas.

Menos los niños que son ángeles y en ellos está la fuerza de todo, no hubo un ser humano que no pasara antes que nosotras…

Pero la alcanzaremos, empujen, esfuércense, falta sólo un poquito, ésa hoja que queda es la más importante. En ella hay tonos verdes y azules mezclados, hay rosa fucha y amarillo pollito, negro también, blanco…marrones, es una hoja que resume, que abarca, que posee…es mágicamente única…

Es la hoja que concede un deseo especial: La constancia del amor fraterno y desinteresado.

post by duda | | 6

Últimos días en la Habana

Se estrena por estos días en el circuito de cine, trae ya algunos premios nacionales y extranjeros, es una propuesta similar a muchas en el contexto actual de una Habana llena de descorchados y problemas, pero, viene de la mano de un maestro en el arte de hacernos vivir un guión: Fernando Pérez (Clandestinos, Suite Habana, El ojo del canario, La pared de las palabras)

La historia no tiene grandes intenciones, dos hombres que son un canto a la amistad, y no precisamente la calle habanera como muchos se mofan cuando alguien se siente ultrajado por la traición de un amigo, sino a la Amistad de verdad, uno enfermo de sida, el otro esperando una entrevista para irse a los Estados Unidos ¿El pasado de ambos o cómo llegaron a juntarse en el pequeño cuarto del solar? No, la maestría del director consigue que cada uno de nosotros se imagine un prólogo diferente para esta interrogante. Diego tiene sida y termina, en su condición de gay, abandonado por la familia luego de la muerte de su madre. Miguel ha vendido hasta la casa en espera de lograr su viaje, y cuida al amigo de la infancia, sin expresarle su cariño, pero esto no es necesario cuando se baña o se alimenta con ternura a un enfermo, cuando a pesar del cansancio se resiste el sueño para darle la medicación, el cariño está implícito, ésta es mi propia explicación de la convivencia de ambos, cada cual ha de tener la suya.

De nuevo la Habana pone al descubierto su rostro feo, sus gentes comunes, llenas de palabrotas y fuerza. ¿Por qué la Habana? Me dijo el otro día alguien, es simple, Fernando es de Guanabacoa, y nunca ha dejado de estar orgulloso de su marginalidad, sin embargo, es un director que ha logrado pulsar las emociones más diversas con sus filmes, siempre correctos, siempre controversiales.

Las actuaciones son excelentes, descubro a un Jorge Martínez nuevo, que convence desde el primer parlamento en su personaje del gay enfermo, Patricio Wood coquetea con la credibilidad, habría que ver cuánto de expresión le pidió su director para, efectivamente, conectarnos con su dolor interior casi al final del filme.

Una película para disfrutar, le decía a un amigo que los cubanos somos tan alegres, tan luchadores, que logramos reír en medio de las miserias mayores, aún con las carteras y el refrigerador vacíos somos capaces de esperar lo bueno que vendrá del futuro.

Otra vez, aplauso para Fernando.