Tag Archive: Minicuento

Tercos

Para entonces ya se habían enamorado, poco importaba la diferencia de edades o el color de la piel, ante el amor, allí, cuando estaban deliciosamente solos, no había sociedad ni prejuicios, sólo almas. Empezó como todas las historias inolvidables, un desquite o la intención de ganarse cada cual una parte de la apuesta. “Bah, eres muy joven, no podrías impresionarme”. “Qué va, eres muy mayor, no entenderías mi mundo”

Desde lejos les mira el tiempo y ríe a carcajadas.

Ellos siguen pasos comunes de tantos amantes, escondidos en medio de la gente, hurtándose miradas, saltando sin mover un músculo, oídos sordos al reproche, al consejo: “Esa mujer no podrá darte ni un hijo, es que casi puede ser tu madre!” “Pero no te das cuenta, ése muchacho es muy joven, y negro, a dónde vas a llevarlo, ninguno de tus amigos lo aceptará!”

El azar les acoge, cómplice

Sonríen con ternura ante los recuerdos, ella sostiene la mano aún fresca, él, con la muerte posada en el hombro se aferra a los ojos rodeados de arrugas, pero aún luminosos.

Fuera del cubículo la gente observa en silencio a la anciana y el hombre que despiden un ciclo de pasiones.