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Rodriguez

Nunca creí que escribiría una entrada como ésta. Soy de una generación que muchos llaman de topos, vivimos una cultura subterránea, haciendo a escondidas lo que estaba prohibido, como escuchar a los Beatles. Dentro del universo cultural de los tardíos setentas, la Trova ganó espacios y nosotros, los de entonces, nos compartimos entre lo prohibido y lo autorizado.

Silvio Rodriguez ha transitado todos los estadíos del odio y el amor social, poeta, incisivo, grosero a veces, genial casi siempre, no fue el mejor preparado pero quizás por su rebeldía sí el más mediático.

Conocí a Silvio personalmente, una tarde de tormenta, estancada yo en la 5ta avenida habanera, me dio botella hasta la Universidad, no habló en el breve tiempo en que su van cruzó el tramo hasta L y Línea. No pude reprocharle que en una actuación en la Plaza Cadenas escupiera una flor que le tendió una muchacha, ni que se molestara porque todos coreáramos sus canciones en auténtico frenesí en cualquiera de sus conciertos. Creo que es la juventud la que gobierna los impulsos y cuando se es joven, no se miden consecuencias.

Hoy me re-encuentro con un Silvio envejecido que se parece mucho a mi padre, y que escoge mejor lo que dice, lo que rechaza. Aún así, no le perdono la pelea con su amigo eterno, pero me gana su ternura escrita, y adivino detrás de esta madurez la mano de una mujer que ha sabido andarle todos los caminos.

Si algo tenemos aún en común, es que se nos perdió un Unicornio, y la ilusión de encontrarlo nos hace, a él cantar…a mí, recorrer senderos de letras…

Loa a Memorias

Gracias B por la idea sugerida entre líneas…

“¿He cambiado yo o ha cambiado la ciudad?
Tú recuerdas muchas cosas,
Recuerdas demasiado. Donde esta tu gente, tu trabajo, tu mujer
¿Y si ahora mismo empezara todo?”

Durante agosto el cine cubano celebró el 50 aniversario de uno de sus clásicos: “Memorias del subdesarrollo” de Tomás Gutiérrez Alea.

El filme marca una época en la sociedad cubana de principios de los sesenta, que por ésas manías del destino, vuelve a repetir una y otra vez la historia que narra, aunque las condiciones alrededor del exilio en la actualidad hayan cambiado.

El protagonista es un burgués que se queda en Cuba al triunfo de la Revolución, comienza un proceso de acercamiento al cambio social que está viviendo, tratando de comprender la nueva realidad que lo rodea y de buscarse como individuo en la misma.

Sergio se debate en el análisis de su nuevo entorno, teoriza sobre males sociales, admira a diferentes mujeres, tiene sexo, fuma, observa la ciudad por un catalejo, duda, se inquieta ante problemas que todavía nos golpean a cada paso a pesar de los años transcurridos, y es quizás por esta profunda disección de una realidad tan mutante pero varada a su vez por paradójico que resulte en los mismos problemas que “Memorias” no envejece, no se queda como un filme que sólo es conocido por una generación, y continúa siendo el referente para retratar la sociedad cubana.

El guión está basado en la obra homónima de Edmundo Desnoes, un cubano-americano, nacido el 2 de octubre de 1930. Escritor vanguardista radicado en EE.UU, mantiene un vínculo cercano con la intelectualidad cubana, al respecto del aniversario del filme y entrevistado por ésa causa refiere:

“Yo digo que el éxito de Memorias… se debe a tres cosas: la Revolución, el momento de la nueva ola del cine francés y la actuación de Sergio [Corrieri], que es, yo diría, el Mastroianni del pobre. (..) El éxito siempre depende mucho de la circunstancia histórica.”

Recomiendo a mis lectores que no la conozcan el disfrute de esta obra y un acercamiento además al trabajo del actor Sergio Corrieri, quien da vida al protagónico del filme y es un gran responsable de su éxito.

post by duda | | 2

Shalom Robert

Anda saltando por la web la noticia de que el actor, director y productor de cine Robert Redford se retira, me asomo con nostalgia a la época dorada en que su sonrisa hacía soñar a generaciones de mujeres que veían en él al galán perfecto. Durante su extensa carrera, ha participado en más de 60 películas y series, a pesar de esto nunca ha recibido un Oscar como actor.

Su primera aparición fílmica fue en War Hunt (Denis Sanders, 1962) Pero no es hasta 1969 con “Dos hombres y un destino” junto a Paul Newman que comenzara el mito Redford. Algunas películas en las que ha trabajado han estado nominadas a premios Oscars, tal es el caso de “Todos los hombres del presidente” y “Memorias de África” esta última junto a otra diva: Meryl Streep. Una de las escenas más tiernas que he visto en mi vida relacionadas con la expresión del amor se puede disfrutar en la foto a continuación:

En 1980 como director obtiene un Oscar, por la cinta: “Gente como uno” y es aquí donde la actuación pasa a un plano secundario para darle paso al hombre tras el lente que sabe capturar emociones y ambientes. Es quizás este descubrimiento lo que le hace crear, en este mismo año el “Sundance” centro de enseñanza para jóvenes cineastas y un poco después el Festival de cine del mismo nombre que se realiza cada enero en Utah, cerca de la escuela que funciona en su propiedad.

Ha mostrado en alguna que otra entrevista su respeto y afinidad por el budismo, es un furibundo ecologista y un defensor de los derechos de las minorías etnicas. A los 82 años, sin cirugías estéticas, con la sonrisa que logró cautivar a medio planeta confiesa:

“Nunca digas nunca, pero he llegado a la conclusión de que este es el fin para mí, en términos de actuación. Voy a jubilarme después de esta película porque he estado ejerciendo mi trabajo desde que tenía 21 años. Creo que es suficiente. ¿Por qué no decir adiós con una película que es muy optimista y positiva?” (Se refiere al filme The old man and the gun)

De Book, cumples

Ese curioso montón de verbos, adjetivos y pronombres (encumbrado o simple, según el gusto) que sin embargo enamora y nutre, y hace partos imaginarios de amor, de conciencia, de hambres.
A muchos puedo mencionar, desde pensadores al estilo Platón o Chopra, hasta la fina poesía de Fretjman o la suciedad sacrílega de Jorge Molinero:

“Lo recuerdo bien aunque te diga
que no, que son cosas de chicas

Empecé a temblar como la mano
de Joe Cocker sin una copa de whisky

Después balbuceé un yo también
y nos besamos”

En encuadernaciones lujosas o forrado con periódicos viejos, ahí, empolvado o reluciente, en libreros o cartera de uso diario. Con los lentes encima y alguna que otra mancha de café. Presente. Dueño.
Sin libros no sé andarme esta vida, es más, no la quiero así, sólo envuelta en tecnología. Me sigo encerrando en el cuarto a fantasear con Sade, escuchar las olas sobre el Nautilus, destruirme la fe en la humanidad con tanta maldad hacia el prójimo o simplemente flotar, en manos de poetas antiguos, sacros, ruines, torpemente cercanos.
Cuando se empieza el sendero de la lectura, es como un silencioso pacto que no queda registrado en ninguna parte, pero que cumples eternamente, con devoción.

Por el book en su día…Cheers!!!!

(Día Internacional del Libro, 23 de abril pasado)