Category Archive: Literatura cubana

post by duda | | 20

Padura, perros, herejes y la Habana

Para Basilio,
por las maravillas literarias que me regala

Le debo una entrada hace mucho tiempo, es, mi escritor cubano predilecto. Vive y respira un barrio habanero con la misma tensión que una calle de Manhattan. Es alto y sin atractivos físicos comúnmente aceptados, quizás por eso tiene el don de la palabra escrita que motiva.

Me atrevo a combinar en una sola entrada varias propuestas, en las cuales directa o indirectamente Padura interviene.

El mes pasado a partir de una serie: Cuatro estaciones de la Habana, de la cual supe por un blog amigo, desgraciadamente suspendido, le pusieron rostro a uno de los personajes más controvertidos de Padura: Mario Conde. Los filmes están disponibles en el paquete, no así los libros: Paisaje de otoño. Máscaras, Vientos de cuaresma y Pasado perfecto.

En cuatro largometrajes, sobre los hombros de Jorge Perugorría, La Habana enseña su cara oculta ésa que vivimos tantos a diario pero que pasa como un topo, subterránea, por la vida oficial. En un artículo de El País leí hace unos días que muchos lectores conocen la ciudad cubana a través de los libros de Padura, y no les falta razón. Leonardo describe cada ángulo citadino, los conflictos y la fealdad de manera descarnada y sincera.

Anteriormente pude disfrutar de otro filme, sobre una temática similar, que fue censurado en el Festival de cine de 2015, “Regreso a Ítaca”, su argumento se centra en el re-encuentro de cinco amigos por la visita a Cuba de uno de ellos, emigrado en España. El peso de la acción se vive en una azotea habanera, toda una madrugada de catarsis existencial, bromas, amores frustrados, sueños rotos, desencantos. Es Padura el artífice, su libro “La novela de mi vida” es caldo de cultivo del guión. No es la Habana que se vende en los paquetes turísticos, no es el cuento de hadas, es la otra, marginal y beligerante.

Los que han tenido el placer de escucharlo en una presentación literaria, o de compartir una velada, lo retratan como un hombre lúcido y a la vez imaginativo. Sus libros le delatan el acucioso peregrinar por la historia no contada de Cuba, anécdotas y hechos no tratados por los libros estudiantiles se recrean de su mano en monumentales obras de ficción.

El hombre que amaba a los perros (2009) Iván es un hombre gris y fracasado, integrante de la llamada generación perdida cubana, escritor devenido veterinario tropieza por casualidad con un hombre que posee dos hermosos galgos rusos, sin imaginárselo asiste a las revelaciones del asesino de Trotsky. La novela salta por tres realidades en tres tiempos diferentes, que confluyen en la Habana para un epílogo.

Novela densa pero necesaria para llenar un vacío histórico en la pedagogía de la isla, que te conmina a investigar si los hechos narrados y los personajes reales que se mueven en la trama existieron o son pura ficción. Su salto desde la Siberia helada hasta el colorido México de Diego Rivera, las revoluciones en su versión de a pie, desde la óptica de un soldado raso, sin gloria. Y por supuesto la Habana, la ciudad maldita que a pesar de detractores, siempre brilla en los anhelos de visitantes y nativos.

No se van a arrepentir si buscan los filmes y libros.

Casablanca, libros y mar

Durante febrero el pequeño pueblo al este de la Habana es re-descubierto por muchos habitantes de la ciudad capital, la Feria del libro se apodera de la Fortaleza de la Cabaña y entonces todos llegan al sitio silencioso que se vuelve estridente, al pueblito solitario que recibe más pisadas durante este mes que en el resto del año.

La Feria es un acontecimiento esperado por muchos, aunque últimamente la mayoría de los que tropiezas en tu andar por los adoquines no cargan con libros, y si con bisutería, posters y discos, botellas de bebidas o potes de helados, la celebración literaria ha dejado de ser el centro de atención, para darle paso al comercio, sobre todo en moneda convertible.

Desde hace dos años las ofertas para los ratones de librería, como yo, en la moneda que cobro mi salario se han exiliado a una carpa mediana en el patio, con piso de tablas toscas y estanterías de exhibición apiñadas, al punto de molestarnos unos a otros para revisar con calma lo que vamos a comprar. Las ventanas de plástico transparente no se abren, para evitar el hurto de los libros, así que el calor te hace pasar rápidamente por allí, y en el mejor de los casos, hacer la cola de entrar varias veces y también la de pagar lo escogido.

Aún con eso en contra, sigue siendo una ilusión de cada febrero esperar por las novedades y disfrutar con los títulos que vamos anotando mentalmente todo el año, para luego llevarlos a casa y manosearlos, hacernos cómplices de los autores y enriquecer nuestra imaginación y conocimiento.
Algo a favor de la edición de todos los volúmenes, tanto sociales como de ficción, es el mejoramiento en la calidad del papel, no así en las temáticas impresas.

Dentro de mis compras siempre priorizo la Ciencia Ficción y la poesía, son dos temáticas, totalmente diferentes, a las que soy adicta:

Espiral, novela de Agustín de Rojas(Santa Clara. 1949-2011), premio David en 1980, en esta edición el prólogo corre a cargo de otro escritor de CF, Michel Encinosa Fu. Este libro forma parte de una trilogía escrita por el autor, que es considerada referencia del género, los otros dos volúmenes que la integran son “El año 200” y “Una leyenda de futuro”, (estos no los busqué porque los tengo, pero no creo que estuvieran presentes).

La trama nos pone de vuelta en una Tierra diezmada luego de un conflicto atómico, los sobrevivientes, habitantes de otra estrella, regresan a bordo de la expedición Fénix para tratar de fomentar y contribuir al renacimiento del otrora planeta madre. Diez expedicionarios entrarán en contacto y conflicto con diez ángeles salvadores, sus poderes, sus enigmas. el desarrollo humano desde una óptica de redención, el amor y el odio, todo con un ingrediente agregado de conocimiento de la naturaleza humana, y de sueños con un futuro lejano y desconocido por parte del autor, un imprescindible de las letras cubanas.