Category Archive: Autobiográfico

Sounds

Heme aquí, con el puñetazo de la sorpresa sacándome hasta la última bocanada de aire.

La sensación deben conocerla todos aquellos que han amado lo suficiente como para pedirle al azar infinitas horas a un día, a un solo día en que aparece el filo y ésa persona que te acaricia el alma, como dice una amiga, está ahí, – en, por, sobre, para, desde, hacia, con- tigo…

Da igual que escuches a Mercury, que te abduzcas (audífonos incluídos) que intentes ignorar las señales de tus neuronas, las eléctricas, o que sudes frío con el estómago cayéndose por el balcón del Focsa, el más alto.

Que te hablen de sexo tántrico, de Prada, de la muerte.

Tú sólo atinas a rememorar cuando eran vodka, luces hindúes de una fiesta, cántaros de néctares comunes, azules, ombligos, bocas, series matemáticas. Es algo complejo que alguien te compare con un booleano y que tú flotes de felicidad…

Hay símbolos que describen círculos espirales para bien… O para mal.

Confieso que seguí esperando al borde, en la atmósfera de un planeta, entre fuego y escarchas.

Desafiando a la soledad para oír los susurros de las aves.

en Noviembre

No sé por qué es un mes de catarsis, será que se acerca el fin de un calendario y pasamos la cuenta a sueños truncos, desvelos o éxitos.
Poetas y músicos hablan de noviembre en sus creaciones, mes divino que media entre el frío y el calor, que detiene en sus minutos lo que no se hizo, para darle paso al proyecto de futuro que nos creemos nuevo cada fin de año.
Me gusta su cadencia, su simbiosis.
Que se muestre desprovisto de luces, apagado y subrepticio, ausente de alegrías, hosco, cansado. Pero también que explote, que cambie, que proponga un ejercicio de amor, que a tientas llegue a traer la felicidad un lunes interpretado como viernes o como pasión.
Noviembres lluviosos, secos, sagitarianos.
Manso en un hueco gris o acústico, recorriendo una guitarra, pastando en las montañas de Venus, amándose con una virgoniana prolífica en versos y tributos.
Seco y frío, como algunos vinos, ésos que acompañan las celebraciones, o caliente, entre velas e infusiones para escuchar al viento que restriega su poder en las persianas, las madrugadas próximas al invierno.
Para pensar en lo que vendrá, para olvidar lo que fue, para lanzarle historias incompletas, o escribir otras, terso, herido, dócil, amado. Noviembre como un dios antiguo que te besa los pies y te hiere las pupilas con su sabiduría. Solitario, pequeño y triste, cual gatito abandonado en medio de una calle sucia. Amplio y soleado, oloroso a girasoles y hortensias silvestres. Acordonado al anhelo de una voz o de una sonrisa.

Noviembre de encuentros y despedidas. De esperas…

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