Monthly Archives: febrero 2018

Gracias

El motor impulsor de esta entrada es la celebración del segundo aniversario de Ingravidez.

Así, entre propuestas artísticas llegamos a otros trescientos sesenta y cinco días de sueños compartidos con la gente que me sigue visitando, con los anónimos y los tímidos, a todos quiero reiterarles las gracias, y una de mis entradas pendientes es sobre eso mismo: la importancia de agradecer cuando alguien nos tributa un elogio o una crítica.

Gracias, a los que han tenido la resistencia de seguirme por este mundo virtual tan inconstante y veleidoso, a los amigos que me sugieren un tema o me hacen llegar documentos que necesito para aprender de lo que quiero escribir. A los que opinan en cada entrada y me aceptan las propuestas.

Gracias a los poemas compartidos, a la complicidad desnudando las intimidades, pero gracias sobre todo por el amor.

Just Amy


De pronto la noche palidece, ¿es posible esto?
Canta, nada más canta. Es Ella, trae su lindo cadáver y su voz…

Amy Winehouse saltó a la muerte a la edad terrorífica de los genios musicales. Ese es uno de los misterios que quedará para alimentar el mito alrededor de una voz prodigiosa, que te hace perdonarle cualquier exceso.
Luego de su fallecimiento a los 27 años, como otros del panteón sagrado del rock, el 23 de julio de 2011, las ventas de sus discos se dispararon. Catalogada como “la voz blanca del soul” dejó trunca una carrera que iba a dar mucho, su calidad y carisma son innegables.

Numerosas publicaciones describen su adicción a las drogas y el alcohol, su desfachatez y groserías públicas, esas aristas de su personalidad se las dejo a los críticos. Para mí, es la chica genio que descubrió su camino hacia el placer musical, que te tiende una mano cuando estás jodidamente triste o que puede acunarte la magia de un martes.

Propuesta didáctica sobre el idioma

Gracias a Lost por la contribución

Ha llegado a mi bandeja un libro que puedo calificar de excelente: “Las 101 cagadas del español”, escrito por Maria Irazusta pero con la colaboración de un grupo de periodistas. Es un recorrido simpático y didáctico por el idioma de Cervantes, arrancas y te zambulles en su atractivo.

Desde el inicio los autores te descubren su intención de proponer el re-aprendizaje del español, de una forma simple y acequible elabora capítulos mostrando el mal uso de términos y expresiones que estamos acostumbrados a dar por buenas. Insiste además en el rescate de vocablos en desuso o en evitar la mutilación de otros.
Para los que emprenden el ejercicio de escribir es una referencia a tomar en cuenta, a veces damos por buenas maneras de utilizar un verbo, una frase o un adjetivo, que son totalmente erróneas, pero hay que reconocer también que en otros casos, se han aceptado sustantivos creados a partir del uso popular.
En su prólogo se califica al mismo como un ameno bestiario de desafueros lingüisticos, yo lo recomiendo como una herramienta de obligada consulta para el trabajo diario, no es leer el libro de un tirón, es volver sobre sus páginas para aprender a descubrir la magia de una lengua que hablan más de 500 millones de personas alrededor del mundo.
Les pego un pasaje para abrirles el apetito:

“A veces, el origen y evolución de las palabras es incierto, discutible o,
simplemente, prosaico, pero, en ocasiones, tienen detrás historias verdaderamente
apasionantes.
Piropos rojo pasión: pyrōpus es el color rojo brillante, una variedad del granate
que se ha dado en llamar rojo pasión. Procede de pyro (‘fuego’) y fue la palabra
elegida por los romanos para denominar a los rubíes por su color. Antiguamente,
como símbolo del corazón, los galanes entregaban un rubí a la persona amada. Tan
estimada piedra preciosa ha sido el origen de requiebros, lisonjas y otras zalamerías,
aunque ahora los piropos ya no son tan valorados en joyería.

Salario a precio de oro: durante el imperio romano, la sal era un bien muy
preciado y muy cotizado, por lo que a los soldados se los compensaba por su labor
militar con saquitos de esta sustancia cristalina. Ahora, salario es nuestro ‘pan de
cada día’.

Cuerpos despampanantes: los pampanitos verdes del famoso villancico son las
hojas de la parra (pámpano), célebres por cubrir las partes íntimas de Adán y Eva.
Des-pampanantes (sin-pampĭnus) significa ‘sin la hoja de parra’, es decir, se cae la
hoja que cubre nuestro pudor para que aflore nuestro asombro.
Imaginar es gratis. Juguemos con la razón de ser de las palabras. Todas esconden
una historia real o imaginaria”

Un libro interesante, que merece un espacio en nuestro día a día.