Monthly Archives: septiembre 2017

Valar morghulis

Una de las aristas más interesantes de la saga Game of Thrones para mí, es la utilización de dialectos dentro de la gran maraña de idiosincracia y costumbres que conforma el mundo creado por Martin. Sin embargo, en las obras literarias son sólo palabras las que dan un indicio de estas lenguas.

El Dothraki primero y luego el Alto Valirio y sus ramas son catalogados como lenguas ficcionales, utilizadas para recrear el efecto de ésa diversidad de culturas que la serie prepondera. Pero detrás de las frases más conocidas, existe todo un andamiaje linguistico, creado por un joven filólogo David J Peterson, para el montaje televisivo de Canción de hielo y fuego.

Es fascinante el trabajo detrás de un diálogo en una de estas lenguas en las escenas con personajes dothrakis, en los encuentros de Missandei y Gusano Gris, o cuando Daenerys liberaba esclavos en las ciudades, porque la construcción del lenguaje, para que sea convincente, tiene que estructurarse a partir de todos los elementos semánticos que componen cualquier lengua, así en el caso del Dothraki, Peterson publicó, además de un CD, una guía de 128 páginas.

Pero no fueron los Tronos su primera incursión en este campo, antes trabajó en la creación del casthitan para la serie Defiance, y también en Los 100.
A Peterson le apasiona la creación linguística, en una entrevista que leí recientemente plantea:

“Hay exactamente tanto valor en la creación de un nuevo idioma como hay en la creación de una nueva historia de ficción”, explicó Peterson. “Si no ves ningún valor en algo como As I Lay Dying o To the Lighthouse, entonces probablemente no pueda convencerte de que hay valor en la creación de un nuevo idioma. De lo contrario, ambos son obras de arte, y no tienen ningún valor, sino lo que el valuador le da, o el usuario / experiencia saca de ella.

“Para algunos, eso no tendrá valor”, dijo. “Para otros, el valor es tremendo, ya que el lenguaje creado no sólo se puede apreciar por lo que es, sino que también puede utilizarse para generar arte nuevo, usando palabras que son únicas en algún contexto ficticio, o tienen un valor personal inmenso para el creador. Es un poco como escribir una canción en un instrumento que el escritor creó. “

La musicalidad intrínseca a cada idioma, su fuerza o belleza, le imprimen un sello distintivo, así es que nos enamora la guturalidad del alemán o la cadencia del francés, por desgracia nos tocó vivir en una época en que lenguas como el latín o el quinigua ya están extintos, una época en que el inglés domina el mundo comercial y el castellano sufre modificaciones que lo cercenan y le roban su gran variedad fonética. La comunicación es uno de los elementos del desarrollo de la humanidad que debe cuidarse como un tesoro.

Es por ello que resulta interesante la labor de personas que idean y desarrollan este tipo de lenguas, que si bien sólo cumplen el rol de soportar los mundos mágicos de la pantalla, no dejan de ser, si se quiere, un instrumento más de la comunicación entre personas de distintas lenguas maternas si se asume su estudio con la intención de aprender.

Pies descalzos por la Luna

Hay nostalgias en su barriga, sueños y poemas,
Un amante por cielo, una mujer que aguarda o el universo de los insomnios.
Se deshace y reproduce, ¿quién es el mago que la transforma?

En su pálida luz naufraga un puñal, se rompe un beso,
Conspira en la ciudad con los amores furtivos y mengua la rutina. Su luz helada calienta cicatrices, anestesia el dolor.

Espejo nocturno, que arrulla las fantasías

The Circle

Siempre que decido hacer una propuesta cinematográfica reviso las páginas de crítica para saber si la opinión de los que cobran por desmenuzar un filme coincide con la mía o no, pura manía, por lo general ya he visto la peli cuando leo las reseñas.

The Circle (El Círculo) es un estreno de 2017, protagonizado por Emma Watson y Tom Hanks, su argumento está basado en la novela escrita por Dave Eggers, del mismo nombre, que confiesa haberla escrito por consejo de su esposa, profesora de un instituto y preocupada (como millones de padres diría yo) por el abuso de las redes por parte de los jóvenes.

Mae Holland es una joven gris, proviene de una familia por debajo de todos los índices que la puedan convertir en una exitosa ejecutiva, trabaja a tiempo en sitios mal remunerados. Su amiga Annie logra conseguirle una entrevista en la compañía tecnológica donde trabaja, una suerte de imperio donde todo es perfecto. Poco a poco va entrenándose en las exigencias del nuevo trabajo y descubriendo sus propias potencialidades, una noche es rescatada en el mar gracias a uno de los inventos de la compañía y Eamon Bailey (Tom Hanks) la anima a participar en un experimento, que destroza los límites de la privacidad.

Casi todos los artículos acerca del filme detienen sus argumentos para denigrarla en que ya resulta atrasada por la aparición de mejoras en la red que pulverizan lo innovador de las propuestas que plantea, y pocos dedican tiempo a analizar lo peligroso que resulta el vicio desenfrenado de las nuevas generaciones a estar colgados todo el tiempo de la tecnología, no hay beso, fiesta, logro o cambio que los chicos actuales no quieran mostrar en las redes sociales, como si su felicidad estuviera condicionada por los pulgares en alto de los miles que las visitamos.

Emma Watson no demuestra nada magnífico actoralmente, al contrario del señor Hanks, que como siempre devuelve un papel brillante, pero no creo que eso sea lo importante en El Círculo, sino la línea argumental que nos lleva de la admiración a la reflexión, de sentirnos fascinados por cuán adelantada puede estar la tecnología al agobio que podría representar ser vistos hasta en nuestros momentos más íntimos. ¿Cuánto daño puede causar el inocente afán de la conectividad, de estar todo el tiempo y todos en contacto? ¿Dónde queda la necesidad de tener intimidad, el respeto a la misma?

Creo que es importante verla, y hacernos estas reflexiones.

Reiterando el Calendario

Para Ernesto, siempre…

Brota septiembre y dejo mi piel humana para ser polvo de noches interminables, ante el fuego de unos ojos intocables. Con la música y los días en que me duelen las caderas, porque alumbré vida en este mes de aguas, una se siente pues poderosa. Y amada. Septiembre es el epicentro de un mundo donde poco importa el dinero o la moda. Es para vivirlo a bocanadas, para devorarlo con el hambre del temor a que sea el último.

¿Quién ajusta los sueños a ése músculo en rojo que late?
¿Qué hace cambiar el color de las hojas reales y las imaginadas?
¿Cuánto nos espera de torpeza o lirismo?
¿Quién nos hace recuperar la fe en que puede aparecerse en nuestra madrugada algo que nos haga mutar?

Que crezcan alas, flores, que seas el suelo de los tiernos pasos, que ampares u olvides, que te vomites de felicidad o te atragantes de angustia, la culpa es del mes donde confluyen los misterios del azar.