Un hombre de espaldas al mar

En verano las vacaciones te llevan de paseo a múltiples lugares, huyendo del implacable sol nos refugiamos en un palacete criollo de enormes espacios frescos y silenciosos, escaleras arriba, los chicos descubren una sala, dentro de la edificación, que está cerrada herméticamente, no obstante, unos ligeros toques en la puerta bastaron para que la celadora nos diera paso al interior, allí, se conservan las banderas que han acompañado diferentes momentos de la historia cubana, documentos interesantes, piezas personales de próceres y héroes. Un pliego de papel casi en ruinas llama la atención de mi hija que no puede controlar la emoción y me grita, llevándose un regaño, para que me acerque a mirar lo que ella ha descubierto.

En mi familia siempre se le ha dado una importancia grande al estudio y conocimiento de la historia nacional. Más allá de creencias políticas, y dejando claro que política y patriotismo no son ni siquiera sinónimos, conocer de cerca la vida y los hechos que forman la identidad de tu país forma parte del fomento de los valores elementales que debe llevar consigo cada ser humano en la vida, al menos ése es mi criterio.


“No estamos de acuerdo con lo pactado en el Zanjón; no creemos que las condiciones allí estipuladas justifiquen la rendición después del rudo batallar por una idea durante diez años y deseo evitarle la molestia de que continúe sus explicaciones porque aquí no se aceptan”

()”Entonces, no nos entendemos?”- dijo Martínez-Campos-

“No, no nos entendemos.”

El documento que tenemos delante narra los hechos ocurridos el 15 de marzo de 1878.
La frase ha pasado a formar parte de la memoria rebelde de los cubanos, es una declaración de intenciones, una forma de plantar cara a los intentos ajenos de intromisión en asuntos privados, es la corajuda (léase la verdadera intención) respuesta de un hombre valiente, inteligente, con pocos recursos bélicos pero con sobrado valor para no rendirse, aún, con el panorama en contra.

Antonio Maceo Grajales cae físicamente el 7 de diciembre de 1896, quedaba detrás una vida para Cuba, hay dos sitios que todos los nativos debían visitar : el Mausoleo del Cacahual y el Parque Maceo en Centro Habana, o por lo menos acercarse mediante la lectura a la vida de este hombre impresionante.

10 Responses

  1. akagami-neko dice:

    dicen los q saben q era un mulato como de unos 2 metros, con un porte imponente y un vozarron q impactaba…. quiza fue maceo nuestro william wallace

  2. duda dice:

    Tuve su biografía, por momentos te asombra su capacidad de líder, cómo predicaba con el ejemplo ante las tropas, y la gente corría a seguirlo, sí, es posible que tenga paralelos en otros titanes, y una pena que no haya nadie interesado en hacer una peli como la de Wallace, aunque Duaba fue una serie bastante digna, pero demasiado general.
    Gracias akagami, estuve por creer que ya nadie pasaba por acá.

  3. eco120 dice:

    Hola Du… porque aun cuando las horas y los días pasan sin que sepa de ti o sepas algo de mi, sigues siendo Mi Du… ya estoy de vuelta después de unas no tan merecidas como necesitadas y obligadas vacaciones; en este tiempo (inmenso) de ausencia no tuve oportunidad de revisar los sitios a los que me siento inevitablemente atado, por eso la falta de comunicación, es bueno saber que aun puedo deleitarme con tus líneas… es bueno estar de vuelta… mil besos para ti mi Du.

  4. sherezada dice:

    Si, si pasamos Du, solo que es una temática un poquito difícil para comentar, al menos para mí, pero de pasar sí paso, siempre.

  5. vivian dice:

    Ayer veía con carlitos la pelicula de Elpidio Valdés muy a tono con tu entrada a la vez q me recordaba mi infancia la pensaba en la valentía de los cubanos.Como lograron imponerse al dominio español aunque le hayan arrebatado la victoria pensaba en el machete y en tanta sangre derramada y ahora?…mi tía profesora de historia me cuenta ya sin asombro que algunos estudiantes han montado a Maceo en el granma.Es una pena por todos nuestros muertos. Que bueno q lo hayas traído acá.

    • duda dice:

      Qué linda sorpresa!
      Sé que te conectas desde tu bolsillo, así que te agradezco mucho más la visita.
      Quizás por el dolor de saber que suceden cosas como ésa que cuenta tu tía es que insisto (y cada padre debería pensárselo) en el conocimiento de nuestra historia. Es nuestra sangre, nuestros antepasados, y desconocerlos es como renegar de la familia, el que no está orgulloso de la tierra que lo vio nacer, aunque decida vivir su vida en otras costas, está como descolocado, sin órbita, sin raíz.
      Un besote Viv…te quiero tanto!!!!

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