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“Que nunca dejaré de acompañarte”

Mayo de 1873, la manigua cubana recibe la sangre del hombre, del mambí. Lejos, una mujer acuna al fruto de su amor, la niña que recién abre los ojos a la luz jamás verá ante sí, a su padre.

Camaguey es la antesala del mágico Oriente de esta isla, sus tierras ganaderas, sus extensiones tan verdes que la vista se nubla, sus pueblos llenos de tradiciones y ecos de historias. Es también la cuna de un romance para la eternidad.

El amor de Ignacio Agramonte y Amalia Simoni es un capítulo en el cual detenerse, para respirar ternura, calidez, compromiso. Les tocó vivir una época convulsa del siglo XIX cubano, un tiempo de guerras y revoluciones.
Ignacio nació en una familia burguesa,de su Puerto Príncipe y estudia Derecho en La Habana de mitad de siglo, allí, desboca su vocación humanista y criolla, su pasión por los aires independentistas, el hombre que regresa a las tierras de su nacimiento ya trae un fuego latiendo en su alma.
Amalia Simoni no era una beldad de salón, la fiereza de su tierra, su formación intelectual, su carisma, cautivaron al joven desde el primer encuentro, siendo aún estudiante de Derecho.
Nació un amor con raíces perpetuas, que se enfrentó a negativas y conspiraciones por la inmediata guerra, se casaron, para sellar un compromiso que trascendería sus vidas humanas, en medio de los primeros años de la Guerra grande, al monte seguiría esta mujer a su hombre, al martirio, a la escasez, ¿cómo vivir si no, distantes?
Pero la fatalidad del exilio logra separarlos, Amalia tiene que partir y llevar en sus brazos a Ernesto, y en el vientre a Herminia. Es aquí, donde se desata una correspondencia trémula, pasional, íntima, enternecedora, que llega ante nuestros ojos y nos permite aquilatar la grandeza del alma del Mayor, no sólo su apasionada defensa de la cubanía con acciones y letras, sino la más intestinal añoranza del cuerpo y el espíritu de su mujer amada.

Nunca llega a sus manos la carta en que Amalia suplica por el amor y sus hijos que se cuide:

“Yo te ruego, Ignacio idolatrado, por ellos, por tu madre; y también por tu angustiada Amalia, que no te batas con esa desesperación que me hace creer que ya no te interesa la vida. ¿No me amas?”

El Mayor cae en el combate de Jimaguayú, no logra conocer a su hija, no abraza de nuevo a su Amalia. No tenía 32 años. Entre guerras y diplomacia sale Cuba del siglo XIX y entra en la etapa más controversial de su historia.

Camaguey no olvida, rinde tributo, en 1912 una anciana devela la estatua ecuestre que le homenajea, desfallece, la viuda del hombre insigne, la Amalia de Ignacio toca la estatua y yo, que he puesto mis manos en la monumental obra he podido escuchar su amor, más allá de la muerte.

No puedo dejar de reproducir el pasaje final de la vida de la Simoni, muy publicado, pero conmovedor:

“— Herminia, tócame el Movimiento Perpetuo de Chopin ¿quieres? Quizás sea lo último que te pida, hija mía…
La muchacha observa a su madre. De sus ojos surgen unas lágrimas involuntarias. Se sienta frente al piano y toca las melodías de la juventud de Amalia, de la época en que era una de las jóvenes más hermosas del otrora Puerto Príncipe y que deleitaba a todos con su encanto.”

Debajo de la almohada, hallaron, tras su muerte, las cartas de su amado Ignacio:

“Sí, Amalia de mi vida, eres mi único delirio; a nadie, a nadie amo tanto como a ti, jamás lo dudes. ¡Me siento tan dichoso amándote y siendo el objeto de tu amor! No vuelves a quedar sola otra vez, como dices: allá te acompaña mi pensamiento que nunca te deja, mi amor está contigo; allí tienes mi alma. Nunca mientras viva tú estarás sola, que nunca dejaré de acompañarte…”

17 Responses

  1. eco120 dice:

    Ayer, en medio de una de nuestras interminables conversaciones me dijiste y cito “Estoy escribiendo una entrada que será una sorpresa, no por erótica o novedosa…no quiero decir, quiero que la lean…”, me dejaste anclado el bichito de la curiosidad… cual fue mi sorpresa al leer sobre Amalia Simoni e Ignacio Agramonte… mientras leía, se despertaba “El Ángel de Alas Turbias” y nació: A modo de comentario a “Que nunca dejaré de acompañarte” en Ingravidez… como allí digo, Gracias Duda, que nunca falten tus letras a mis ojos.

    • duda dice:

      Que nunca falte tu ternura en mi tristeza, o en mis contradicciones.
      Ojalá lean la entrada y se motiven muchos amigos a buscar, sobre esta bella historia personal y eterna de un amor grande. Ignacio y Amalia no sabían que iban a amarse para la eternidad, o sí lo sabían, es imprescindible llegar a Camaguey y buscar sus rastros.
      Un beso grande eco.
      Voy al Ángel…

  2. sherezada dice:

    Yo no me considero una persona romántica, no apuesto por los amores a lo Romeo y Julieta, pero no dejo de admirar la belleza de una mutua entrega incondicional, la hermosura de esas pasiones profundas en los compromisos que ya no existen, que no se ven hoy en día. Yo le hubiera dicho a Ignacio “vete, ve tras tu Amalia, deja esta guerra”, tal vez el amor no hubiera sido tan trascendente entonces, pero sí más duradero. Es injusto que el amor se vea mutilado, aunque sea para dejarnos historias tan bonitas, y cartas tan emotivas como estas.
    Hoy ando pisando huellas del pasado mi Dudu, revolviendo emociones y sentimientos, tal vez por eso me da un poco de rabia ver que al final el amor no termina ganando, que la muerte -la física o no- le gana la batalla.
    Una de las cosas que me encanta de tu blog, más allá de lo bien que nos dices las cosas, es que nos propones montones de temas distintos, y uno aprende y se reencuentra. Gracias Du. Tu ingravidez merece cumplir muchos años más.

    • duda dice:

      No me gusta cuando regresas a huellas que te han lastimado…tú mereces tanto…eres tan especial. Espero que hayas traído la coraza ajustada, pero si no, me tienes a la mano, para café con aderezo mediante, ayudarte a reinventarte.

      Sabes Sher, no dejo de estar de acuerdo contigo, pero a veces pienso que un amor así, enorme, si el tiempo no lo cercena, ¿sobrevivirá? Pon que la guerra hubiera terminado, que Amalia e Ignacio tuvieran el tiempo para compartirse sin distancias, ¿alguno de los dos habría sido infiel? ¿algunos de los dos se hartaría o dejaría de amar con tanta demencia?
      El amor es bello, pero inconstante, cambia, es y no es, sufre de pruebas que a veces le hacen titubear.
      Pienso que lo hermoso es sentirlo, una, dos, mil veces, eso de que sólo amas una vez en la vida es una frase para vender postales de San Valentín, se ama siempre que el cuerpo y el Ser están en sintonía con otro cuerpo y otro Ser, que no siempre es el que duerme a nuestro lado.
      Gracias por tus elogios, por leerte de un tirón mi romance amoroso predilecto.
      Te quiero!

  3. sherezada dice:

    Por eso mismo digo Du que al final la muerte, y no siempre la física, gana la batalla, porque al final el amor perece. Razón de más entonces para que se hubieran amado hasta que el amor muriera de muerte natural.
    El amor es el mayor de los cinismo Dudu, la más grande paradoja. Ayer escuchaba música en inglés, y me detuve en Love Hurts, que tal vez has escuchado: “Love is just a lie, made to make you blue… love hurts” Pero a la vez es tan inmenso y hermoso ¿como huír de él? No, no hay escape.
    Yo regreso al pasado porque el pasado me persigue ¿Has tenido alguna vez un pasado-presente? Por raro que suene es lo que tengo. Pero no te precupes Du, ya aprendí a vivir con eso.
    ¡¡Y dejen ya de decir que soy especial!! nada más lejos de la verdad jajajajaj… pero bueno, agradezco mucho el cariño que va en esas palabras. Otro kiss.

    • duda dice:

      Love hurts…sip…pero si no doliera, pasaría de largo, no fuera tan necesario…

      Disfruta pues, tu ciclo interminable de retorno al pasado!

  4. Jax dice:

    “¡Con la vergüenza!”, selló la conversación en la que se trataba la capitulación de las tropas mambisas . Y montando resuelto en su corcel, retornó a la manigua el bayardo joven. Decía Martí, que sin más ciencia militar que su genio, organizaba la caballería, mantenía en los bosques talleres de guerra y combina y dirigía ataques victoriosos.

    Las ultimas palabras a sus hombres dicen por si solas de su linaje y pureza de alma: “”…La más alta y noble misión del hombre es el trabajo, cimiento de la sociedad y único medio de conquistar una patria honrada, que es el fin del programa que nos ha arrastrado llenos de animosa fe a estos turbulentos campos para convertirnos en obreros de la Humanidad. ”

    Su leyenda creció a la par que se hacían públicas sus anécdotas. El mayor es gallardía, patriotismo, valor y amor.

    “Al terminar el combate –recordaba Amalia, su amiga, amor y colega de lucha- siempre corría a donde yo estaba a galope tendido, para calmar mi inquietud y con modestia sin igual callaba sus rasgos de valor, encomiando las proezas de sus subordinados. Alguna vez le preguntaba yo: pero y tú, ¿qué hacías? – ruborizándose me contestaba- yo… he cumplido con lo que me ordena el deber…”

    La misma Amalia que respondería segura y heroica al oficial español que le propuso escribiera a su esposo cominándole a la rendición: ” General, primero me corto la mano antes que yo escriba a mi esposo que sea traidor.”

    Al decir de Martí: “Acaso no haya romance más bello que el de aquel guerrero, que volvía de sus glorias a descansar, en la casa de palmas, junto a su novia y su hijo!”.

    Contrastan su valentía y el aplomo de su carácter y con el hombre tierno, suave y delicado quien bautizara este sitio como: El Idilio.

    Sílvio, como solo sabe hacerlo él, con su genio. Inmortalizó en canción la más bella historia de amor y entrega de nuestra patria. El amor de El Mayor y Amalia.

    Merecido homenaje el suyo a esta pareja de héroes que representa la virtud, el decoro y el amor.

    • duda dice:

      Realmente espero que los que se detengan a leer mi entrada, hagan hincapié en su comentario, que refuerza la indomable voluntad de Ignacio y la complicidad de Amalia, en el otro amor, el patriótico.

      Me ha gustado mucho cómo ud ha podido resumir (mejor que yo incluso) una arista más de la pareja mambisa, camagueyana, humana.

      En un blog que visito mucho, y que le recomiendo:

      eco120.cubava.cu

      Dejé en un comentario mi satisfacción por la presencia de otra entrada, como un paralelo de ésta, nunca se hará suficiente para que los cubanos amen, respeten y conozcan a sus héores, en la dimensión que mejor los define, la humana.

      Gracias Jax…ya no tengo cómo decirle cuánto me halaga y me gusta su forma de reforzar mi blog.

  5. ruthbendita dice:

    Hola, me gusta ese relato está bien encausado,gracias por brindar buenas letras para nuestro intelecto.
    Saludos cordiales

    • duda dice:

      Gracias ruth, me alegra mucho que no pierdas el rumbo que te trae a Ingravidez.

      Como dice alguien que quiero mucho, en otro comment, esta es mi historia de amor perfecta, y le debía una entrada.

      Regresa siempre amiga!

      • ruthbendita dice:

        Una historia también hermosa de amor fue la de poetisa Juana Borrero y su novio Carlos.

        • duda dice:

          Si, lo que tienen de diferente es que nunca fue un amor que llegó a materializarse. Juana murió con 18 años y Carlos se enlistó en el Ejército Rebelde y también falleció joven.
          Estuve tratando de acceder a alguno de sus poemas pero no pude.

          Juana también descolló en la pintura, he visto obras suyas en Bellas Artes.

          Gracias ruth!

  6. Helly Raven dice:

    Yo sé que esta siempre ha sido tu historia de amor perfecta y reconozco que, después de investigar un poco y siguiendo tus pasos, ahora también es de las mías…quién pudiera vivir un romance de esos?

    Kuss!!

    • duda dice:

      Aún a riesgo de cursilerías, ando romanticona en estos días, debe ser la llegada de la primavera, creo que todos soñamos con vivir un amor que nos saque todo lo que seamos capaces de dar, que no tenga límites, que no se rompa, que perdure.
      El amor es fugaz, le decía a la querida Sher que quizás si el Mayor hubiera sobrevivido a la guerra la historia de amor no tendría la misma magnitud, pero así, rota por la muerte, quedándose a medias, cuando tenía todo su esplendor, la convierte en un talismán, en un ejemplo de entrega.
      me gusta que investigues, que te motives.
      Camaguey es un tesoro de amores e historias!

      Un beso!

  7. yoenkys dice:

    Caray, publicaste ésta entrada, tres días antes de mi cumpleaños, qué cosa eh! Muy buen homenaje, felicidades!

    Y de dónde sacas que el amor es fugáz, ahí amiga mía te equivocas, cada paso que das, cada respiro, cada segundo que gastas en el tiempo, cada sonrisa, cada lágrima, cada parte de tí que dejas a diario lo haces por amor, aunque no sea ni a la misma persona o cosa, cada cosa que hacemos es por puro amor más que nada ni a nadie a la vida que nos ha tocado vivir.

    Demostrarlo es muy sencillo ya quien tocó la estatua tiene la prueba de lo que digo, ahora que es algo que se encuentra muy poco, eso es cierto, pero quién no ha probado esos sinsabores, es algo que aprendemos a superar aunque a veces nos cuesta un poco de trabajo pero siempre pasa , ahora lo realmente especial radica en que cuando aparece una persona capaz de entender y sacar lo mejor de nosotros volvemos a amar con la misma fuerza, como si nunca nos hubiesen herido, aunque muchos digan que nunca vuelven a confiar ni nada de eso, !MENTIRA! si la persona que llega a tu vida es la que verdaderamente llega a todos los rincones de tu alma, todos los sistemas de defensa son historia y entregas todo sin temor alguno, y confías y amas, y cuidas y das lo mejor de tí y recibes lo mismo a cambio, aún sabiendo que todo y todos tenemos un final, lo que depende de nosotros mayormente, es el tipo de final para cada historia puies hay veces que no podemos hacer nada con algunos finales.

    Un beso grande para tí y nuevamente gracias por permitirme ver ésta entrada.

    • duda dice:

      Gracias, por un comentario tan exhaustivo.

      El amor entre Ignacio y Amalia debería incluirse en los libros de historia escolar. No es sólo las proezas bélicas de los hombres la parte que se les debería enseña a los niños, es también su vocación de amor por la familia, por la pareja, desprenderlos de su parte tierna para mostrarlos sólo como guerreros idealiza al héroe, pero deja de mostrar al humano que siente.

      Me siento muy honrada de que un camagueyano haya disfrutado el pequeño pero sincero homenaje que quise hacerles.

      Saludos!

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