Monthly Archives: marzo 2017

Sounds

Heme aquí, con el puñetazo de la sorpresa sacándome hasta la última bocanada de aire.

La sensación deben conocerla todos aquellos que han amado lo suficiente como para pedirle al azar infinitas horas a un día, a un solo día en que aparece el filo y ésa persona que te acaricia el alma, como dice una amiga, está ahí, – en, por, sobre, para, desde, hacia, con- tigo…

Da igual que escuches a Mercury, que te abduzcas (audífonos incluídos) que intentes ignorar las señales de tus neuronas, las eléctricas, o que sudes frío con el estómago cayéndose por el balcón del Focsa, el más alto.

Que te hablen de sexo tántrico, de Prada, de la muerte.

Tú sólo atinas a rememorar cuando eran vodka, luces hindúes de una fiesta, cántaros de néctares comunes, azules, ombligos, bocas, series matemáticas. Es algo complejo que alguien te compare con un booleano y que tú flotes de felicidad…

Hay símbolos que describen círculos espirales para bien… O para mal.

Confieso que seguí esperando al borde, en la atmósfera de un planeta, entre fuego y escarchas.

Desafiando a la soledad para oír los susurros de las aves.

Leonora ( ) Frida

Por una casualidad soberana entré en el Universo paralelo de una mujer desconocida, a la sombra de un mito, rebelándose contra esto, digo más, aportando imágenes tanto o más sugerentes que las archiconocidas sangrantes y atormentadas de la clásica mujer referencia en la plástica mexicana.

Leonora Carrington tuvo sus orígenes en la vieja y culta Europa, quizás de ahí su distinción artística, su forma de interpretarse en colores y texturas menos tropicales, más fríos. Leyendo parte de su biografía impresiona su desdén, su inconformidad, como tantas artistas fuera de tiempo, frutos de mundos varoniles, es incansable su “escándalo” artístico para defender la postura feminista:

“La idea de musa es algo que yo nunca comprendí muy bien. Está basada en la divinidad griega, pero yo entiendo a las musas como señoras que se dedican a zurcir calcetines o a limpiar la cocina. ¿Quién fue la musa de Dostoievski? ¿Su epilepsia, acaso? Prefiero que me traten como lo que soy: una artista”.

En el otro extremo de la cuerda, la mujer color, la herida, el perverso tono del sufrimiento a través de los ojos y el cuerpo maltrecho.

Frida Khalo es una especie de monstruo de siete cabezas, el maelstrom mexicano, la diosa impura que amas y expulsas de los templos de tu gusto. Su pintura te abofetea, te empuja hacia atrás, te toca impúdicamente los instintos eróticos…no es jamás discreta, o refinada.

“No reniego de mi naturaleza, no reniego de mis elecciones, de todos modos he sido una afortunada. Muchas veces en el dolor se encuentran los placeres más profundos, las verdades más complejas, la felicidad más certera…”

Leonora desdeñó toda su vida la obra de Frida, ambas se mueven en el mismo tiempo, comparten una realidad y un grupo de artistas que no comprende ni el refinamiento de una ni el desparpajo de la otra. No se sufren, son dos mujeres llamadas a ser reinas que tristemente no supieron, como muchos, dejar de lado el ego y atreverse a ser sencillamente amigas, un mismo espacio lineal de vida para ambas reinar pudo con ellas.

A nosotros nos queda el placer visual del ying yang , el contraste para enriquecernos de ángeles o de demonios…¿ambos de una vez? Sí en mi caso. Me apasiona pensar que una ahogó sus demonios en la otra, que cada quien a su manera halló paz interior..o no..el secreto se fue con ellas.

Ustedes, tienen ante sí ahora la decisión de amar u aborrecer.

Puntos suspensivos

“Si nos dan un filo, digo, nos florecemos sobre espinos”
I.Rojas

… Podría ser tu amante
-las razones sobran-
intrépido besas los espacios vacíos en mi alegría
ahí donde anida la oscuridad

Alcanzas el punto máximo de una letra que te robas
traduces
endulzas
y me dibujas desnudo, hábil con la lengua
sudoroso y enhiesto

En el portal de un sueño
cayendo a una pesadilla
despierta, sola, cansada
te devuelvo la musa que viaja de ti, por mí

Podríamos ser los amantes sin lunas
sólo…con deseos

Miyazaki

No veo anime, por una razón muy tonta. Me molesta el diseño físico de los personajes, todos con enormes y expresivos ojos, lo considero un síntoma de rechazo a la fisonomía asiática, eso y que en medio de una situación de extrema alegría o tristeza los muñecos comienzan a hacer gestos muy exagerados, lo cual me da sensación de caricatura barata.

Pero de esta decisión se salva un director y su trabajo: Hayao Miyazaki.

Mi acercamiento a su obra fue por “La princesa Mononoke” , mi hijo mayor devoraba el filme una y otra vez, varias veces durante el fin de semana, cuando tenía diez años, un día dejé mis quehaceres y me senté a su lado. Me cautivó la propuesta fílmica, la mezcla de la mitología con la naturaleza, así que me acerqué, comencé a husmear en su obra, más…más…y me subí a un castillo ambulante.

Hasta hoy Sophie integra el altar de mis heroínas favoritas, ha sido la causante de que reconcilie mi desdén hacia el género y busque propuestas de este corte.
La historia de amor de Howl se convierte en una carrera a favor de su salvación, en la cual además se suma el rechazo a la guerra y sus consecuencias. La película tiene tantos símbolos y tantas formas tenemos los seres humanos de interpretarlos, que puede ser un reto diferente cada vez que la pongas a rodar en tu casa. ¿Cuántas veces la he visto? No sé…son muchas.

Miyazaki tiene un don para crear historias y diseñar personajes, su paso por la cinematografía anime ha abierto las puertas del arte japonés en occidente, reclutando personas en los cuatro puntos cardinales. La naturaleza, los niños, el progreso, la responsabilidad están siempre presentes en sus obras.

El mundo anime tiene sus códigos, millones de seguidores y se ha convertido en un estilo de vida, si te asomas a una conversación virtual entre dos chicos otaku, y no eres ducho en los términos, puedes creer que hablan un idioma extranjero (bueno, de hecho casi lo hacen).

Naruto, Bleach, One Piece, el mundo anime, y el manga, han implantado una visión, un look, un estilo de vida. Hace unos días conocí a una muchacha en una entrevista de trabajo, parecía salida de un animado, su maquillaje, su cabello, el blancor de su piel, conversamos un poco y se declaró fan, al punto de reproducir su vestuario de forma perfecta, llena de lacitos y con medias y sayas de colores intensos, muy linda, una muñeca real salida de un capítulo de cualquier serie.

No soy reacia a dejarme atrapar por nuevas corrientes, quizás me embulle a caminar un poco más de la mano de los muñecos japoneses, por lo pronto, dejo aquí mi pequeño homenaje al responsable de mi único amor hasta el momento.

Itinerarios y relojes

El musgo se seca sobre mis rocas ficticias
baja la luz, se enciende un latido
duermes, y gira el planeta de mis deseos

colores, salpican el aire
tu huella trastoca el significado de espera
somos eso: paz, guerra y retorno

de tu costado fértil un río de futuros brota
de mi valle angosto madreselvas dulces
-¿Cómo es que siempre logras embrujarme?-

Si tú no fueras mi isla, yo tu reloj,
ambos un camino…

post by duda | | 16

Vocación: Mujer

La anciana se mece en el sillón del portal, dormita.

Tiene las arrugas del rostro iluminadas por la felicidad de pertenecer a una familia que la cuida y la venera como su tronco formador, alrededor del cual han crecido generaciones de hijos, nietos, sobrinos, amigos adoptados.

Cada pliegue de su cuerpo grita una historia: un nacimiento, esfuerzos físicos en una profesión, enfermedades no tratadas a tiempo por estar pendiente de alguien, decepciones, amoríos, una escoba y una batea, lágrimas a escondidas, desvelo, ilusiones. La vida puede leerse en su piel si tienes la vista preparada, si sabes captar las señales.
Ella se enorgullece de sus arrugas, son su trofeo, su reino, la recompensa de la madre, de la abuela, de la amiga. Las mantiene lozanas a fuerza de besos.

Por la calle pasa una muchacha y le mira, sonríe triste.

No tiene muchos años aún, pero las cicatrices en su cuerpo le queman, las del alma le atormentan. Sus días tienen una belleza agreste, es feliz cuando sale y la ciudad la aleja de las manos y los gritos que la asedian, cuando sumergida en las olas del mar logra olvidarse de los cigarrillos y la invasión a su cuerpo, lo peor es el silencio, el terror, el regreso. La noche a veces la encuentra tirada en una esquina, evitando su puerta.

Sueña eso si, con un romance en el cual alguien la toma de las manos y la hace sonreír, con subir una escalinata y abrumarse con números y esquemas, con descubrir la cura de la violencia.

La anciana despierta y sorprende la mirada en el rostro femenino que está detenido ante ella, sus años le susurran que es necesaria, y un ademán apenas perceptible abre una nueva arruga en su cuerpo, la chica viene a sentarse a sus pies…

post by duda | | 10

¿Quién dijo que todo estaba perdido?

Me gustan el invierno, la lluvia y las letras de Buena Fe.

“ saltar sin red, sin cordón umbilical
desde la pequeñez hasta la inmensidad…”

Sobreviviente es la actual propuesta del dúo guantanamero. En trece temas hay un retorno al rumbo habitual de sus entregas. Sin concesiones al facilismo barato o la comercialidad.

Desde letras reflexivas a jodedera criolla, pasando por la siempre denuncia social, con un tema para contribuir a la campaña por la no violencia contra la mujer:

“rabia vieja maldice madre
su que nadie se meta
flotando en el aire
y aquella mujer con hematomas dirá
resbalé en el viento, me caí en el mar”.

Otra de las sorpresas agradables de la propuesta es encontrarnos a Yoel haciendo la voz prima en “Depende de ti”, a Luna Manzanares, en la primera colaboración grabada con una mujer del grupo. Y una canción que estoy segura va a convertirse en un himno para los cubanos de a pie “La tempestad”, de la cual ya se puede disfrutar del clip, con Silvio Rodriguez.

Israel cuenta una anécdota sobre “Matrimonio”, pista 12 del disco, una joya de arreglo musical y sentimiento. Surgió la inspiración durante su presencia en una boda, dice que logró reconocer aún el amor sincero en un acto tradicional, y con creces emociona al auditorio, con una pieza bellísima:

“porque colisionamos y arrojamos luces
porque tus ojos son ese mayor espejo
donde nada escondo ya,
siempre me deduces…”

Colofón de la música una visualidad escenográfica cortesía de Fabelo, cada pizca de pintura combina con las armonías, para hacernos adictos al buen gusto.

Es conocido por mis lectores de mi vocación corazonera, de mi fidelidad, Israel es uno de ésos hombres que en mi altar personal ocupa un sitio cimero, el trabajo musical que por momentos haya podido no satisfacer mis expectativas, por su tendencia siempre a la letra perspicaz, se lo perdono totalmente luego de “Sobreviviente”.

No hay nada perdido…siguen dándole guerra a las neuronas y la pasión.

Fotos cortesía de R.Menendez y L.Rubio

post by duda | | 15

“Que nunca dejaré de acompañarte”

Mayo de 1873, la manigua cubana recibe la sangre del hombre, del mambí. Lejos, una mujer acuna al fruto de su amor, la niña que recién abre los ojos a la luz jamás verá ante sí, a su padre.

Camaguey es la antesala del mágico Oriente de esta isla, sus tierras ganaderas, sus extensiones tan verdes que la vista se nubla, sus pueblos llenos de tradiciones y ecos de historias. Es también la cuna de un romance para la eternidad.

El amor de Ignacio Agramonte y Amalia Simoni es un capítulo en el cual detenerse, para respirar ternura, calidez, compromiso. Les tocó vivir una época convulsa del siglo XIX cubano, un tiempo de guerras y revoluciones.
Ignacio nació en una familia burguesa,de su Puerto Príncipe y estudia Derecho en La Habana de mitad de siglo, allí, desboca su vocación humanista y criolla, su pasión por los aires independentistas, el hombre que regresa a las tierras de su nacimiento ya trae un fuego latiendo en su alma.
Amalia Simoni no era una beldad de salón, la fiereza de su tierra, su formación intelectual, su carisma, cautivaron al joven desde el primer encuentro, siendo aún estudiante de Derecho.
Nació un amor con raíces perpetuas, que se enfrentó a negativas y conspiraciones por la inmediata guerra, se casaron, para sellar un compromiso que trascendería sus vidas humanas, en medio de los primeros años de la Guerra grande, al monte seguiría esta mujer a su hombre, al martirio, a la escasez, ¿cómo vivir si no, distantes?
Pero la fatalidad del exilio logra separarlos, Amalia tiene que partir y llevar en sus brazos a Ernesto, y en el vientre a Herminia. Es aquí, donde se desata una correspondencia trémula, pasional, íntima, enternecedora, que llega ante nuestros ojos y nos permite aquilatar la grandeza del alma del Mayor, no sólo su apasionada defensa de la cubanía con acciones y letras, sino la más intestinal añoranza del cuerpo y el espíritu de su mujer amada.

Nunca llega a sus manos la carta en que Amalia suplica por el amor y sus hijos que se cuide:

“Yo te ruego, Ignacio idolatrado, por ellos, por tu madre; y también por tu angustiada Amalia, que no te batas con esa desesperación que me hace creer que ya no te interesa la vida. ¿No me amas?”

El Mayor cae en el combate de Jimaguayú, no logra conocer a su hija, no abraza de nuevo a su Amalia. No tenía 32 años. Entre guerras y diplomacia sale Cuba del siglo XIX y entra en la etapa más controversial de su historia.

Camaguey no olvida, rinde tributo, en 1912 una anciana devela la estatua ecuestre que le homenajea, desfallece, la viuda del hombre insigne, la Amalia de Ignacio toca la estatua y yo, que he puesto mis manos en la monumental obra he podido escuchar su amor, más allá de la muerte.

No puedo dejar de reproducir el pasaje final de la vida de la Simoni, muy publicado, pero conmovedor:

“— Herminia, tócame el Movimiento Perpetuo de Chopin ¿quieres? Quizás sea lo último que te pida, hija mía…
La muchacha observa a su madre. De sus ojos surgen unas lágrimas involuntarias. Se sienta frente al piano y toca las melodías de la juventud de Amalia, de la época en que era una de las jóvenes más hermosas del otrora Puerto Príncipe y que deleitaba a todos con su encanto.”

Debajo de la almohada, hallaron, tras su muerte, las cartas de su amado Ignacio:

“Sí, Amalia de mi vida, eres mi único delirio; a nadie, a nadie amo tanto como a ti, jamás lo dudes. ¡Me siento tan dichoso amándote y siendo el objeto de tu amor! No vuelves a quedar sola otra vez, como dices: allá te acompaña mi pensamiento que nunca te deja, mi amor está contigo; allí tienes mi alma. Nunca mientras viva tú estarás sola, que nunca dejaré de acompañarte…”

post by duda | | 12

Los rojos de Drácula

Bram Stoker abrió una senda en 1897, su conde Drácula infundía pavor, todavía ahora un escalofrío recorre mi columna vertebral cuando recuerdo que, siguiendo mi vocación sadomasoquista, agarraba el libro y me iba a la habitación más silenciosa y oscura de la casa, para que las voces y los colmillos afilados del vampiro efectivamente me rozaran. Luego, estaba noches en vela, porque las pesadillas me perseguían. Cuando logré ponerle rostro a mi acosador las cosas empeoraron, les remito a un filme de 1922, “Nosferatu” el primero en ponerle cara al vampiro.

Pero han transcurrido generaciones y los nuevos aires del vampirismo edulcoran y hasta han tornado seductores a los chupasangres…al punto, que no hay alrededor del planeta una mujer o un hombre, que no esté dispuesto a ser presa de colmillos dentro de una boca que además de alimentarse, puede ofrecernos placeres oscuros, morbosos, atractivos.

Existe en la actualidad, y de la mano de disímiles autores, una galería de vampiros (y vampiras) cuyo glamour ha conquistado hasta al más reacio . Chicos esbeltos y sexys, mujeres de belleza impresionante, llevan bajo la máscara un ser sediento y cruel, pero, ese detalle ha pasado a ser poco menos que insignificante. Ya no tienes miedo, te entregas en la aficción sangrienta, como a una orgía de placeres inconfesables.

La literatura ha sido pródiga con el cambio del mito, Anne Rice, Sthepenie Meyer, L.J.Smith, por mencionar a los autores más leídos, han dado un vuelco total a la forma de enfrentar una novela vampírica, y atrapar a las personas en mayoría total a aficionarse al género, copiando modos de actuar y costumbres por adolescentes y jóvenes, que llevados por la admiración hacia el rostro de turno en pantalla, quieren ser como ellos.

En paralelo, el cine revela rostros fascinantes, y entrega guiones con antecedentes perfectamente creíbles para el “mal” del Conde, me detengo en una adaptación que veo y re- veo, Drácula Untold (2014), protagonizada por Luke Evans (Fast and furious, Inmortales, El Hobbit). Se recrea la historia del hombre y su conflicto ante la petición de un opresor de entregar niños para la guerra, Vlad Tepes, príncipe de Rumania, decide hacer un pacto con un ser oscuro que le promete poder a cambio de que se abstenga, luchando con sus propios demonios, a probar sangre humana durante tres días e intentar salvar a sus súbditos. Escenarios dramáticos, poderío oscuro, sed de sangre, conflictos espirituales, la película vista como un antecedente o historia no contada, justifica al Drácula posterior, su sangrienta estela.

Soy aficionada a todos los rostros de Drácula, a su amor por Mina, y caigo también en los poderes de los Cullen, de Lestat o de Damon, les propongo la lectura y la vista de un género que no por sangriento, deja de ser sugestivo.