Monthly Archives: febrero 2017

De Aniversario

Mañana 25 de febrero Ingravidez cumple su añito de andar haciendo propuestas, de abrigarse en los corazones de los amigos que se han dedicado a ayudarle a crecer, amado y consentido.

Le debo el inicio al cierre total de los foros en la web cubana, ahogando mis pequeñas posibilidades de dejar ver lo que escribo, el blog se convirtió en una casa virtual donde dejarme trozos del alma, y también proponer literatura, música y cine de buen gusto.

Muchos contribuyeron a su construcción virtual, Helly Raven, sin la cual no habría podido dejarles ni una letra, porque el diseño y yo nos odiamos a muerte. Hope, que también puso su grano de arena allá por febrero 2016. Sherezada, mi estimada amiga, que aún hoy organiza mis desórdenes para que la visualidad de la página sea agradable.

He aprendido a querer a muchas personas de las que se acercan por su constancia, algunos siendo totales desconocidos, entre todos, y a fuerza de elogios y comentarios que nunca creo merecer, han aumentado las ganas de investigar un tema y escribirlo, de buscar una pieza musical y batallar con la mala conexión hasta poderla dejar al alcance de todos.

Mis poemas catárticos, mis minicuentos raros, mi devoción de madre y mujer que ama los ha atrapado en su red y todos, todos los que pasan creo que logran sentir mi cariño y mi agradecimiento.

Ojalá pueda seguir contando con ustedes…

Clubes

Un escenario y pérdida. La botella preside, luego, babas, sudor, espasmos.
Entre mujeres y humo, allí, sentado, rumia. Y no encuentra una salida al temor.
La música alivia por momentos, cuando cree descubrir una mirada golosa en alguna chica de muslos rollizos y labios rojos. Pero no es a él que mira, sino al tipo de la cadena dorada y los dientes prístinos, al triunfador.
El chocar de los vasos disminuye cuando ella comienza el ritual de la cópula con el tubo metálico, parece revivir entonces, sus ojos no dan tregua a la respiración, le come el cuerpo con miradas de lascivia, anima su pecho el palpitar de la sangre en su entrepierna. Pero la actuación acaba, ella, semidesnuda, apetitosa, sale en pos del Alfa, él…vuelve al reino del hastío.
Cuando la madrugada se aproxima ya apenas siente, sólo sobrevive ahí, sumido en silencios, con rabia. Un cráter de soledades sobre las sillas vecinas se burla de su tristeza.
Un tirón en su hombro le avisa de la partida, la calle, húmeda le devuelve un poco de claridad… marcha sin rumbo.
Amanece en sus ropas cuando abre la puerta de la cueva, en la que todavía permanece el olor a derrotas.

Silencio

Que nadie crea, cuando se siente a ver este filme que va a pasarla bien. Desde los primeros quince minutos te conminan a sufrir.

El guión, basado en la obra literaria de Shūsaku Endō, narra un pasaje de la historia religiosa de Japón, el arribo de los jesuitas al país para repartir la Fe católica. La trama se centra en la búsqueda por dos sacerdotes de un tercero, predecesor y maestro de ambos, con el cual han perdido el contacto, y los rumores lo señalan como traidor a su religión.
Los jóvenes padres convencen a su superior y se lanzan a la búsqueda. Japón se muestra cruel y feudal en ese siglo XVII, y es interesante descubrir cómo a pesar de la represión, los nativos están dispuestos a abrazar el catolicismo, so pena de torturas horrorosas al ser descubiertos.
Se centra el filme en el padre Rodrigues (encarnado por Andrew Garfield) ante su propio conflicto entre salvar a los fieles o abjurar de sus creencias.

Es una película dura, que establece una empatía con el espectador, el director (Martin Scorsese) confiesa que ha esperado casi treinta años para hacerla, no es su primer acercamiento a la religión, recordemos de su mano “La última tentación de Cristo”(1988) y “Kundun”(1997) ambas del mismo corte, la religión y el fanatismo. Scorsese es de crianza católica, así que los postulados religiosos están llevados de su mano con respeto y conocimiento.

La crítica ha sido benévola con el filme, el discurso cinematográfico es de calidad, los escenarios, la pobreza de las villas campesinas, la naturaleza en su fiereza virginal y una mención muy especial a los actores japoneses, inmensos en su humildad o en su poder.

No quiero contarles, me gustaría que la busquen. La religión es una constante de discusión y enfrentamiento en las páginas virtuales, es siempre motivo de ofensas y mal entendidos, no es mi intención hacer un análisis crítico del tema, en mi vida personal la religión está presente de diversas formas.

Confieso que asistí impresionada y adolorida a la demoledora realidad de la tortura física de personas inocentes, a las cuales se les priva del derecho a decidir en qué y cómo creer. Son dos horas y media de angustia, de desconsuelo, de descubrir una vez más la impotencia de la inteligencia ante el poder, de asistir en silencio al sufrimiento de fieles y sacerdotes, ante la disyuntiva de salvarse o traicionar. Los diálogos entre el inquisidor y el sacerdote y luego entre los dos protagonistas te hacen reflexionar, estudiarte íntimamente, asentir o estar en contra de postulados que plantean medulares discusiones sobre la existencia de Dios o no, pero sin llegar a una solución clara, resolver un enigma tan sólo te pone enfrente de otro.

Al final de las emociones que produce el filme, permaneces en silencio.

El amor mágico

Hay que amarse con rabia y desenfreno, pero también con tranquilidad y ternura.

Ponerle pimienta a un encuentro sexual a los cincuenta, y sonreír, al recordar cuán bellos éramos a los veinte, pero seguir desnudos, y dar gracias por estar vivos y con deseos de amar.

El amor muta, desaparece, se reinventa, vuelve a nacer, nos da alegría y lágrimas, pero todos le andamos cazando durante el espacio de la vida que vivimos y de las pasadas y futuras.

Amamos al hombre o la mujer que nos toca como nadie, a los padres que nos dieron la vida, a los amigos que ponen el hombro y la billetera cuando caemos en desgracia, a los que comparten horas en una sala de espera de hospital o disfrutan junto a nosotros en una fiesta.

A los hijos que son parte de nuestra propia carne, a los abuelos, a las mascotas.

Amar es un estado del alma.

Feliz día a todos!!!!

Casablanca, libros y mar

Durante febrero el pequeño pueblo al este de la Habana es re-descubierto por muchos habitantes de la ciudad capital, la Feria del libro se apodera de la Fortaleza de la Cabaña y entonces todos llegan al sitio silencioso que se vuelve estridente, al pueblito solitario que recibe más pisadas durante este mes que en el resto del año.

La Feria es un acontecimiento esperado por muchos, aunque últimamente la mayoría de los que tropiezas en tu andar por los adoquines no cargan con libros, y si con bisutería, posters y discos, botellas de bebidas o potes de helados, la celebración literaria ha dejado de ser el centro de atención, para darle paso al comercio, sobre todo en moneda convertible.

Desde hace dos años las ofertas para los ratones de librería, como yo, en la moneda que cobro mi salario se han exiliado a una carpa mediana en el patio, con piso de tablas toscas y estanterías de exhibición apiñadas, al punto de molestarnos unos a otros para revisar con calma lo que vamos a comprar. Las ventanas de plástico transparente no se abren, para evitar el hurto de los libros, así que el calor te hace pasar rápidamente por allí, y en el mejor de los casos, hacer la cola de entrar varias veces y también la de pagar lo escogido.

Aún con eso en contra, sigue siendo una ilusión de cada febrero esperar por las novedades y disfrutar con los títulos que vamos anotando mentalmente todo el año, para luego llevarlos a casa y manosearlos, hacernos cómplices de los autores y enriquecer nuestra imaginación y conocimiento.
Algo a favor de la edición de todos los volúmenes, tanto sociales como de ficción, es el mejoramiento en la calidad del papel, no así en las temáticas impresas.

Dentro de mis compras siempre priorizo la Ciencia Ficción y la poesía, son dos temáticas, totalmente diferentes, a las que soy adicta:

Espiral, novela de Agustín de Rojas(Santa Clara. 1949-2011), premio David en 1980, en esta edición el prólogo corre a cargo de otro escritor de CF, Michel Encinosa Fu. Este libro forma parte de una trilogía escrita por el autor, que es considerada referencia del género, los otros dos volúmenes que la integran son “El año 200” y “Una leyenda de futuro”, (estos no los busqué porque los tengo, pero no creo que estuvieran presentes).

La trama nos pone de vuelta en una Tierra diezmada luego de un conflicto atómico, los sobrevivientes, habitantes de otra estrella, regresan a bordo de la expedición Fénix para tratar de fomentar y contribuir al renacimiento del otrora planeta madre. Diez expedicionarios entrarán en contacto y conflicto con diez ángeles salvadores, sus poderes, sus enigmas. el desarrollo humano desde una óptica de redención, el amor y el odio, todo con un ingrediente agregado de conocimiento de la naturaleza humana, y de sueños con un futuro lejano y desconocido por parte del autor, un imprescindible de las letras cubanas.

Gala Évora

Escuché su voz sin verla, a dúo con Fito, en “Un vestido y un amor”, me impactó su deje rabiosamente flamenco…y salí a buscarla, me ha llevado a hacerle una entrada, así, urgente y sin mucha investigación de mesa, fue como un flechazo de su voz a mi alma.

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Gala Evora es española. Posee una voz dulce, que llega a tocarte los sentidos como una caricia, gitanísima, con ese aire peculiar de ferocidad y elegancia de las mujeres de su casta, pero a la vez etérea, ligera como un velo mecido por el aire.

De familia le viene lo artístico, es sobrina de Manolo Sanlúcar y su padre fue productor musical durante muchos años. Gala comenzó de pequeña en el cine, y se le conoce por su interpretación de la diva Lola Flores, en el filme Lola (2007). También por un pequeño papel en la serie “Mar de plástico”.

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Recién acaba de estrenar su primer disco en solitario, “Agua y luz”, que comienza a abrirse paso en el mundo musical, amén de sus duetos con artistas internacionales.

Les pego una pista del mismo…escuchen, disfrútenla y me dicen si también, se enamoraron del estilo de esta mujer.

Las mareas de Alfonsina

“ Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas; bájala un poquito.”

Dentro del panorama poético de la primera mitad del siglo XX descolla una mujer que impresiona, sus letras, primero románticas, luego abstractas, en equilibrio perfecto, cosa rara en el alma de un poeta atormentado.

Alfonsina Storni es una poetisa misteriosa, asomarse a su obra te atrae a un campo de rosas y espinas, no obstante, aceptas el reto porque tiene un imán que te emociona, que endulza y destroza.

“Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?”

Participa de ése panteón de hadas que incluye a estas mujeres dueñas de un poderoso caudal creativo, pero que tuvieron la desdicha de vivir un mundo de hombres, aún así, y con la colaboración de poetas como Amado Nervo y Rubén Darío, logra abrirse paso en los círculos intelectuales de la época y ser reconocida.

La crítica divide la obra de Alfonsina en dos etapas, una romántica y otra donde predomina el intelecto sobre las emociones, hay un término que me gusta mucho, utilizado para calificarla, “viajera de sí misma” , resume su constante búsqueda, su insatisfacción con el mundo, el medio y las condiciones sociales que le tocaron vivir.

“Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.”


Alfonsina al descubrir que padece de cáncer, y asustada ante operaciones y tratamientos opta por el suicidio. Una imagen triste nos la trae internándose en el mar, despacio, dejando atrás el mundo absurdo que le castiga con una enfermedad brutal, sin embargo, análisis forenses posteriores casi confirman que se arrojó desde una escollera, en una madrugada playera.

Su poema “Voy a dormir” del cual les pego un fragmento al inicio, fue utilizado años más tarde como base para una canción homenajeándola: “Alfonsina y el mar”, de la cual he podido contar más de 50 versiones, entre las que se escucha una de nuestra Maureen Iznaga, muy bella y otra por Mercedes Sosa, quien la dio a conocer por vez primera y es la que más me gusta. Por su tamaño no se las puedo regalar, les pongo otra en voz de Sandra.

Una mujer cierra los párpados de coral, se duerme en este mundo y pasa a ser un pliegue de la luna llena, se difumina, entre el viento y la sal, siempre vuelve, cabalgando sus versos, cuando en un poema la recordamos.

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