Monthly Archives: Noviembre 2016

Esta semana

El blog Ingravidez mantendrá un respetuoso silencio por la pérdida que ha sufrido Cuba.

Nos unimos a los mensajes de dolor del pueblo cubano.

Gracias.

en Noviembre

No sé por qué es un mes de catarsis, será que se acerca el fin de un calendario y pasamos la cuenta a sueños truncos, desvelos o éxitos.
Poetas y músicos hablan de noviembre en sus creaciones, mes divino que media entre el frío y el calor, que detiene en sus minutos lo que no se hizo, para darle paso al proyecto de futuro que nos creemos nuevo cada fin de año.
Me gusta su cadencia, su simbiosis.
Que se muestre desprovisto de luces, apagado y subrepticio, ausente de alegrías, hosco, cansado. Pero también que explote, que cambie, que proponga un ejercicio de amor, que a tientas llegue a traer la felicidad un lunes interpretado como viernes o como pasión.
Noviembres lluviosos, secos, sagitarianos.
Manso en un hueco gris o acústico, recorriendo una guitarra, pastando en las montañas de Venus, amándose con una virgoniana prolífica en versos y tributos.
Seco y frío, como algunos vinos, ésos que acompañan las celebraciones, o caliente, entre velas e infusiones para escuchar al viento que restriega su poder en las persianas, las madrugadas próximas al invierno.
Para pensar en lo que vendrá, para olvidar lo que fue, para lanzarle historias incompletas, o escribir otras, terso, herido, dócil, amado. Noviembre como un dios antiguo que te besa los pies y te hiere las pupilas con su sabiduría. Solitario, pequeño y triste, cual gatito abandonado en medio de una calle sucia. Amplio y soleado, oloroso a girasoles y hortensias silvestres. Acordonado al anhelo de una voz o de una sonrisa.

Noviembre de encuentros y despedidas. De esperas…

Las cosas que no puede quitarme la muerte

Improviso un poco en esta entrada, ahora mismo hablaba por mail con dos amigas que todos conocen y una de ellas me contaba que recién se incorporaba hoy al trabajo porque había muerto la esposa de un compañero de trabajo y cumplía con él.

Entonces las tres nos pusimos a conversar sobre este tema…La muerte.

Y a mí me vienen a la mente las cosas que quiero hacer, antes de mi día final, que no sé cuál será. Una de ellas es irme a un bar con Sherezada, Vivian y Dannes, mi querida Dan, que a pesar de no tener acceso a la web emplea el saldo de su nauta en saltar hasta acá y dejar escrito su cariño. Cuántas veces hemos escrito las cuatro la idea que tenemos de ese encuentro y cómo lo vamos a enfrentar…la frase que siempre decimos es que hay que hacerlo antes de que usemos culeros desechables y prótesis dentales… Ojalá en 2017 logremos concretarlo.

Otra de mis cosas por hacer es visitar el Santuario del Cobre, verle la cara de frente a la Virgen de la Caridad y agradecerle por algo grande que tengo, y que mi fe me hace darle crédito a ella en su logro, mi niña.

Quisiera terminar una novela de CF que escribo hace como cinco años, ponerle las losas rojas al patio, que están amontonadas en un rincón y siempre hay otra cosa más importante…y yo quiero tener un patio rojo y verde.

Me gustaría cantar con Israel Rojas un tema que me conmueve mucho: “Cada país”, mientras Yoel toca la guitarra y mi hija Camila aplaude y ríe, Camila y yo somos un dúo ocasional en las reuniones de amigos, cuando ya el alcohol en mis venas pasa del límite que me hace dejar salir a la actriz que no pude ser.

Ser abuela, de muchos niños, es otro de mis sueños, enamorarme otra vez. Conocer en persona a un poeta que tiene ojos claros y palabras certeras, encontrarlo en un parque habanero y conversar hasta que amanezca otro día, y luego que cada cual regrese a su familia y a sus amores, pero hurtarle 24 horas a las vidas que tenemos y guardarnos un recuerdo secreto y bello.

La vida me tiene que alcanzar para estos sueños.

Combinaciones

Algunos asiduos a este blog y a Carpe Diem han podido leer un excelente artículo en aquel que mezcla un fragmento de un poema en éste para ilustrar una situación humana.

Eros and Pathos Shades of Loves and Suffering

Y han quedado con la inquietud de la utilización de dos términos: Pathos y Eros, durante el discurso poético al final del mismo. Así que me animo a abundar en el tema.

Pathos es un vocablo griego que puede tomar varias acepciones. Según la filosofía de Aristóteles es uno de los tres modos de persuasión en la retórica, combinado con otros dos: ethos y logos.
Según el lado desde que se le mire, el Pathos, artísticamente hablando (y como de poesía se trata es que lo traigo a colación) se refiere a la íntima emoción presente en una obra de arte que despierta otra similar en quien la contempla.

En el caso que nos ocupa, el binomio Pathos-Eros se interpreta como: la bipolaridad que enlaza el sufrimiento con el amor, también denominado amor sufriente.

Hasta aquí lo que teóricamente puedo aportar de las similitudes o el significado de la mezcla de un fragmento de “Deseos helados” con un bello pasaje poético del escritor de Carpe Diem.
En su reseña del artículo (véanlo en el enlace que pego arriba) se utiliza este binomio para reforzar el objetivo del autor del libro propuesto. El cual no necesita que yo diga nada más, porque el análisis hecho es tan preciso, tan magistral e ilustrativo que sólo con leerlo nos despierta la intención de buscarlo y sumergirnos en su encanto.

Time

Gracias akagami, por tus palabras que me llevaron hasta Time

Hoy no corre el tiempo
una boca rumia los segundos,
el humo se debate entre saliva y vicios
las manecillas tiemblan, morbosas
atrapadas en un sueño

Flores de hielo cubren recuerdos
que pasean por las estaciones
en tanto, un fantasma suspira
y ella se estremece

Esa mujer ahora solitaria ante el azul
escribe en una pesadilla
letras disonantes, heridas:

“ayúdame a olvidar…”

Luces de alegría

Ayer un amigo me contaba de una celebración hindú, el Diwali o Deepavali, un festival de luces bellísimo, que da inicio al año nuevo hindú, y es una de las celebraciones más bellas del mundo.

deevali1

Según la bibliografía conmemora la muerte del demonio Narakasura a manos de Krishna y la liberación de dieciséis mil doncellas que éste tenía prisioneras. Celebra también el regreso a la ciudad de Ayodhyā del príncipe Rāma tras su victoria sobre Rāvaṇa, rey de los demonios. Según la leyenda, los habitantes de la ciudad llenaron las murallas y los tejados con lámparas para que Rāma pudiera encontrar fácilmente el camino. De ahí comenzó la tradición de encender multitud de luces durante la noche.
Las casas se limpian de forma especial, es esmerada la preparación de comidas, y se acostumbra a hacer regalos a amigos y vecinos.

deevali

Mi amigo, mientras me comentaba de todo esto me dijo que el festival le hacía recordarme… Sabe él que soy devota defensora del fomento de la luz interior, de repartir ternura y afecto, de tratar de encontrar hasta la llamita más endeble en las almas sumidas en la oscuridad.

La luz es la interpretación de la limpieza del espíritu, de su energía positiva, no hay muchas cosas más bellas que salir al campo en una noche estrellada y tumbarse a mirar el firmamento, a admirar las luces de las estrellas lejanas, o escuchar el silencio, murmurando un mantra con la compañía de una vela que deja caer gotas de cera a su alrededor.

vela

La luz complementa a la sombra, son las dos partes gemelas de toda persona. Todos nos inclinamos de un lado o de otro, según nuestra genética, nuestras marcas de vida o nuestros gustos.
Es mi propensión a la luz , pero mi apego a la sombra lo que me hace un ser de claroscuros, lo que quizás me mueve en una cuerda medio rara, de existencia mística dentro de la realidad. Que me permite ofrecerme al sol, y al infierno con la misma alegría.

Festejemos nosotros también, añadiéndole un tramito de sombra, el Diwali.

No tengo tiempo

dalipersistencia

Esta frase puede estar en boca de cualquiera, desde Tokio hasta Guantánamo, es una constante en las personas que no sabemos gestionar nuestro tiempo, unas veces, o no damos una correcta prioridad a los problemas a resolver, en otras.
No escapo yo a esta maldición. Pero hoy quiero hablar de esto a ver si me organizo un poco también.

Nada más lejos de mis intenciones que teorizar acerca de lo que es el tiempo, porque caeríamos en definiciones físicas o filosóficas que aburrirían a algunos de los lectores que por acá andan, tras la literatura.

Luego de un accidente de carretera del que salí ilesa para mí el tiempo es básicamente vivir, y precisamente por eso lo traigo a colación. La modernidad nos impone una organización de nuestra existencia alrededor del trabajo, restándole espacio a aquellas cosas que suponen calidad para la vida: compartir con amigos, pasear, disfrutar de un libro, pasar un rato a diario con la familia, visitarnos, amar.

Nunca o casi nunca priorizamos lo que nos da placer porque la responsabilidad que nos exige la profesión ahoga todo lo demás, y esto hay que revertirlo, lo mismo jóvenes que adultos.

Es imprescindible sacar un par de horas diarias para alimentarnos espiritualmente, para los ejercicios físicos, para conversar, dedicar un ratito a jugar con nuestros niños y escucharle una anécdota a la abuela. Al final, en un segundo la vida puede traerte un cambio que dará al traste con todo lo que es tu rutina, y entonces tendrás que vivir bajo los códigos de tu nueva situación personal.

Por ejemplo: cuando salí embarazada de mi segundo hijo me diagnosticaron un problema placentario que me llevó a estar cinco meses de reposo absoluto en una sala de hospital, tuve que decidir entre el bebé o mi vida de profesional dirigente…Mi hija tiene casi trece años, así que supongo sepan cuál opción elegí.

El tiempo es dinero para los comerciantes, pero para nosotros, humanos comunes, tiene que ser el espacio vital donde prestemos atención a todo lo que nos concierne, cada cosa con su prioridad, pero sin olvidarnos de vivirlo…porque, y a pesar de la opinión de un buen amigo, lo que dejas de disfrutar no lo recuperas…

¿Te tomas un tiempo y me das una opinión?

Deseos helados

Tranquila recuento las horas que faltan
lejos, una maga oscura predice desgracias
hago oídos sordos a las señales

Cuento las segundos, las hojas del otoño
las esferas de un rosario.

Cuento los cabellos encanecidos, las miradas abruptas
cuento también aquéllas sensaciones que perfumaron los cuerpos durante el amor…

Interrogo al espejo, al búho, al baúl desvencijado:
¿Le han visto pasar?
¿Le han escuchado reír?

Venía cabalgando en un león dorado, altivo, triunfante.
O caminaba cabizbajo, cargado de las ruinas
Quizás sus pasos resonaron dentro de un círculo, debajo de la piel.
¿Tenía su traje de sueños o estaba desnudo?

Eran sus ojos un oscuro hueco, profundo sin fin
o tenía de auroras y atardeceres tardíos el brillo cautivador
No contestan, el espejo, el búho, el baúl no te vieron llegar.

¿Será entonces que te extraviaste, que otra dimensión del tiempo te retiene?

¿Será que olvidaste nuestra promesa de encontrarnos siempre al filo del invierno?

Habaneando

habana1

Anochece y una chica sobre tacones de estilete baja con cuidado de la embarcación que la trae de su pueblo a la urbe. Ella, bellísima en su vestido rojo no presta atención a mis ojos, que la siguen hasta verla perderse en la zona cercana al embarcadero de los Cruceros. Le deseo suerte en silencio.

Esta ciudad que cumple años en estos días es un fresco de contrastes, lo ha sido siempre, pero ahora, con las aperturas turísticas y los visitantes que se apresuran a “descubrirnos” como Colones de nuevo tipo, ha mutado de nuevo, en sus barrios marginales tropiezas un paladar de lujo, visitado por estrellas de Hollywood y políticos, en las arterias principales la gente cuelga de una conexión que les abre una ventana a sus sueños o sus ausencias, late y se reinventa cada día, puede que el mundo circundante gire con los cambios de la bolsa y las elecciones, aquí eso importa sólo en los noticieros. El citadino habanero tiene otras prioridades, vive a otro ritmo, el de coger un bus a las cinco para regresar a casa, el de la cola de las papas o la dipirona.
Aún así, fuera de los circuitos de la moda, el espectáculo o las definiciones económicas, esta ciudad merece un poema, una canción o una sesión de fotos. Es la cuna de grandes personajes, es la añoranza de emigrantes que desde Brihuega o Riga están al tanto de ella a diario. Es mi ciudad:

Amo esta Habana que suda y se corrompe,
que respira
que huele a polvo de siglos, españoles y negros
en mañanas absurdas de café mezclado con prisa.

Descolorida y amarga, sucia
presa en una esquina, un autobús, o un perro
reino nocturno de prostitutas tardías,
de escritores y rockeros

La Habana no descrita en los diarios
con huecos y misterios
La Habana sin oficio, sin encantos
soñadora y mentirosa
la que ampara y perdona
la de los viejos, los locos, los callejeros

Al borde del mar, más allá de dueños
Más allá de profetas, de mentiras, de intentos.

Las mujeres que no soy abiertamente

Uno de los comentarios que le hicieron a mi entrada sobre la Dama de las Camelias decía más o menos que tengo predilección por un tipo de mujeres.
Y tenían razón, me fascinan las mujeres diferentes, desde las santas hasta las hetairas. Una mujer puede ser buena pero no boba, la maldad debe estar presente en sus genes, no para hacer daño a otros, sino para marcar una diferencia. Me deprimen las manadas de mujeres que se rigen por un estereotipo de moda, de costumbre o de herencia familiar.
Amén de los dolores físicos que nos puso la biología en el organismo, como el de alumbrar a un niño, que duele demasiado (aunque se te olvida al instante en que te entregan esa cosita indefensa) creo que las mujeres tenemos una ventaja total sobre el sexo opuesto, escogemos pareja (porque somos nosotros y no ellos), somos la columna vertebral del hogar, somos la ternura y el puerto seguro de los que amamos. Y no me lean feminista, para nada, yo no sabría qué hacer sin los hombres, son mi complemento, y ahí están incluídos los amigos, los amantes, mi esposo y mi mejor hombre: Ernesto.
Pero eso es sólo un antecedente, el título de la entrada se refiere a algo más. Ninguna mujer puede darse el lujo de ser un libro abierto, de dejarse comprender con facilidad y sin esfuerzo, la aventura de que descubran qué hay más allá de tus ojos, reinventarte a diario para un macho, un poeta o un esposo es lo que te hace única, dentro del sexo que compartes con muchas.
Y como de literatura va el blog, una de las mujeres que no soy abiertamente es Mesalina, o Penélope, o Frida y sus demonios visibles e invisibles…o Isadora Duncan o Anna. Hay muchas más pero…eso hay que descubrirlo.
Mujeres que se atreven, que desdeñan ser rebaño obediente, que sufren y se emborrachan, que engañan y se arrepienten, pero lo hacen de nuevo, que gozan, que se estremecen, que dudan, que perdonan o no, yo soy una de ésas.