Monthly Archives: octubre 2016

La virtualidad, el amor y otros menesteres

Sobre este tema se ha escrito (y hablado) bastante.

Hoy respondía a una entrada de la amiga Vivian (Al sur…) y rememoraba mi propio amor virtual, o mis amores virtuales, porque no tengo sólo uno, sino varios y de diferentes tipos.

Amo a los amigos que he hecho en algunos años de foreo, y esporádicamente he amado a un hombre que se sienta en una pc, como yo, y establece conmigo un intercambio diario de mensajes, textos, música, confesiones. Creo que a todos los que tenemos el vicio de la virtualidad nos ha pasado. La cordura se deja un poco de lado y la edad también, cuando tropiezas con alguien que te sigue en la aventura de edificar una relación virtual.

Por ahí he leído temas que especulan sobre si se convierte en una infidelidad este tipo de relaciones, o sin son verdaderas, o si logran perdurar. En esto, como en todo lo que conforma la vida humana, nadie tiene la verdad absoluta ni la respuesta definitiva.
Lo que sí es un hecho es la felicidad y la motivación que te comparte ese ser que se anima a ser tu cómplice en la diaria comunicación, corremos de la parada al trabajo, ansiamos que esté todo el día ahí para nosotros, les leemos, les perdonamos, les creemos parte de nuestra vida real, aunque nunca lleguen a serlo.

Hoy, y a contrapelo de lo que puedan pensar muchos, o cuán felices o dañados hayan salido de su propio amor virtual, brindo por eso.

Los amantes

Hablo de nosotros
de esos segundos en que el mar sobra
y hasta los rencores se diluyen

De milésimas de tiempo en que vibra un gemido
por las glorias en un colchón gastado
con la coraza rota sobre el suelo

Hablo del sobresalto culpable
que coincide con el acople perfecto
de nuestros cuerpos, ante el amor

Surrealismo personal

Ternuras que se escaparon del círculo donde reina un beso. Ironías. Relojes que se aburren y cuentan atrás. Un carrusel que chirria. Posters en blanco y negro como sombrillas del sereno. Acuarios mohosos. Un alambre que sobresale de la butaca del cine. Café helado y dulce para matar el hambre de las once y media. Ese beso hurtado a tu lengua. La ropa que se te olvidó en el gavetero de nuestro cuarto. Un disco de vinilo. La expresión del quizás. El tintineo de los macramés de cristal y hojalata de Carmen. Un segundo para pensar qué meteremos a la cazuela esta tarde. La mirada verde del muchacho alto. Tu lengua que sabe de dibujos raros. Un absurdo calor rodeando la epidermis. El sueño. Los amores difíciles de la novela de turno. Una rata que se esconde mientras los latones de basura son acomodados otra vez. La ira del que no alcanzó papel sanitario. Una cruz de cabeza dentro de una vasija. Los estantes cubiertos de polvo y olvido. La tacita dorada de la mujer elegante que coquetea con el chico del periódico. Dibujos cual estelas de cera. Una trasmisión de los cincuenta, Negrete canta y yo suspiro. Adonis y Venus, gestionando la custodia de los niños luego del divorcio. La desesperación de no llegar a tiempo para disculparte. La tos. ¿Tendré cáncer? El cielo que ennegrece y cuando vuelas, la escoba se impregna de temores. Una montaña sin magia. De cera y profecías. Las canas. El gnomo de mi vecina que se masturba sobre el televisor. Silvio denunciado por los ángeles. Las beatas dormidas en medio de la misa dominical. Yo de frente a ti y tú enfocado en ella. Un caleidoscopio mareado. Los manteles a cuadros de abuela. Profecías que destrozan. Queso suizo y vacas en sanatorios. Chocolate sin leche. El poder de la invisibilidad. Elecciones. Altamira y sus bisontes inocentes. Una pipa para la guerra. Sequía amorosa. Tretas de la mente para autocorregirse. Renacer en ausencias

La enorme realidad de que ya no existas más…

El embrujo de la danza

Los seguidores de la danza hemos estado de plácemes los dos últimos fines de semana. La compañía Lizt Alfonso Cuba Dance celebró, junto a su público de la isla, 25 años de bregar.

El sábado en la noche pude presenciar el espectáculo, que, matizado con cortos editados de la historia del grupo, bailes, y la filmación en el teatro de un video por los 25 años de trabajo se convirtió en una experiencia maravillosa. Si alguien me preguntara cómo catalogo la puesta se me vendrían a la mente y a los labios en aluvión unos cuantos adjetivos: majestuoso, preciso, bello, mágico, inolvidable…pero por sobre todo: elegante. El buen gusto es una constante en las puestas de Lizt Alfonso, he tenido el enorme placer de presenciar varias (Elementos, Amigas y ahora ésta) y la sensación que deja es de maestría y precisión.

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Las bailarinas, los músicos y el personal tras bambalinas laten como un solo cuerpo para que el espectador reciba una entrega de óptima calidad. Sé de lo que hablo, mi hija baila en una pequeña compañía pueblerina y un sinfín de veces he estado con ella en camerino, apoyando a su grupo en los cambios de vestuario, en la preparación previa de la música de cada estampa, de las luces, de los efectos. En la presentación del sábado todo fue perfecto, y supongo que haya sido igual el resto de los días.

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Mención muy especial para el ballet infantil, juvenil y los talleres vocacionales, que en un solo número arrancaron “Bravos” del público entusiasmado.
¿Una pieza preferida? No sabría escoger. Hay talento y creatividad de sobras en ellas, hay entrega total al arte, hay misterio, poderío físico, glamour, inteligencia.
Un aplauso para la maestra Lizt, y su tropa, merecidísimo.

Diario de un perro

No suelo utilizar textos ajenos en el blog, sólo los que yo garabateo. Pero éste que pongo a consideración me impresionó mucho, y pedí permiso a un buen amigo (Vader) para dejarlo acá.
Hacer conciencia de la importancia del amor desde el primer día de vida hasta el último es mi intención, sea un animalito, sea un ser humano, cuando emprendes un camino junto a alguien, no lo puedes abandonar.
Ojalá les haga reflexionar esta historia y la compartan en sus blogs, en sus mails, en su corazón.

Diario de un perro
Gentileza de Andrea Villar

Semana 1- Hoy cumplí una semana de nacido! Que alegría haber llegado a este mundo!

1 mes- Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar!

2 meses- Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva “familia humana” me cuidara tan bien como ella.

4 meses- He crecido rápido; todo me llama la atención, hay varios niños en la casa que para mi son mis “hermanitos”. Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.

5 meses- Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me “hice pipi” dentro de casa; pero nunca me han enseñado donde debo hacerlo. Además, duermo en la recamara, ya no me aguantaba!

8 meses- Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consciente mucho. Cuando están comiendo me convidan, el patio es para mi solito y me encanta escarbar para esconder su comida. Nunca me educan, ha de estar bien todo lo que hago.

12 meses- Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que imaginaban (qué orgullosos se deben sentir de mi!)

13 meses- Que mal me sentí hoy, mi “hermanito” me quitó la pelota. Yo nunca le agarro sus juguetes, así que se la quite. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes y lo lastimé sin querer. Después del susto me encadenaron, casi sin poderme mover, al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy un ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

15 meses- Ya nada es igual…vivo en la azotea. Me siento muy solo. Mi familia ya no me quiere y ya se compraron otro perro chiquito. A veces se les olvida que tengo hambre y sed y cuando llueve no tengo techo.

16 meses- Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó. Yo me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía barrilete. Y aparte me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz, creyendo que haríamos un día de campo. No comprendo porque cerraron la puerta y se fueron. “Oigan! esperen!” ladré…”se olvidan de mi!”… Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al ver que casi me desvanecía y ellos no se detendrían: me habían abandonado.

17 meses- He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento solo y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada desde el fondo de mi alma. Quisiera que me adoptaran y sería leal como ninguno, pero solo dicen: “pobre perrito, se ha de haber perdido”

18 meses- El otro día pase por una escuela y vi muchos niños como mis “hermanitos”. Al verme un grupo de ellos, riéndose, me lanzaron una lluvia de piedras para “ver quien tenía mas tino”. Una de las piedras me lastimo un ojo y ya no veo con él.

19 meses- Parece mentira, cuando estaba mas bonito se compadecían más de mi. Ya estoy muy flaco, he cambiado mucho. Perdí mi ojo y la gente me saca a escobazos cuando pretendo echarme a una pequeña sombra.

20 meses- Casi no puedo moverme. Hoy al cruzar la calle, un coche me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado “cuneta”, pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor que hasta se ladeó para centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultad me arrastré hacia un poco de hierba a la ladera del camino.
Tengo 10 días sin comer bajo el sol, la lluvia y el frío. Ya no puedo
moverme. El dolor es insoportable. Me siento muy mal, quedé en un lugar húmedo y parece que mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve, otras dicen: “no te acerques”.

Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. “pobre perrito, mira cómo te han dejado”, decía… Junto a ella venía un señor con bata blanca, empezó a tocarme y dijo: “lo siento señora, este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir”. A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví mi rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en porque tuve que nacer si nadie me quería.

Pescador

pescadores

Hay un pedazo del mar que le aguarda, que le tiende una mortaja. Todos lo saben, así que cuando el barquito endeble roza apenas el agua y se aleja, no paran de rezar, siempre cae la noche cuando se divisa de vuelta, medio hundido, por los trofeos de la pesca, comida que será repartida entre los necesitados del pequeño poblado ignorado por la cartografía estatal.

Pero él no se ilusiona. Sabe que el próximo viaje podría ser el último, tiene una maldición colgando de la espalda. Un tridente sobre la cabeza y la protección de una diosa marina.

Pero amanece, y el mar otra vez le guiña un reto.

Caída libre

Cuando un fantasma sepia muerde mi cordura
repongo tus besos y el papel manchado de recuerdos
rasgo un milenio sonriendo
entre mi escoba y tu hoguera
allí donde sólo los tristes y los locos ganan

Y te amo con el hambre de un mendigo
te odio sin virtud que ofrecer,
caigo… sí caigo
en el planeta de hectáreas rojas
de mi otro yo que te arrastra al pecado
de mis ojos que te roban un instante de maldad
así, emprendo el irracional paso por tu cuerpo
con las manos sucias de morbo

Octubre para la Cultura

Transitamos un mes de cambios, si el clima fuera benevolente, ya estaríamos de camino al invierno, pero no. El verano creo que este año, no terminará nunca.

En octubre celebramos el Día de la Cultura Cubana. Justo el 20. En homenaje a un hecho de nuestra historia patria. Bayamo se apresta a reivindicarse como una de las ciudades mambisas del oriente cubano, el día que entró en la ciudad Carlos M. de Céspedes con sus tropas, los bayameses pidieron a Perucho Figueredo la letra, para el himno insurrecto, cuenta la historia que sobre su caballo, Perucho escribió la letra de “La Bayamesa” , que se convertiría en el himno de la lucha, y marcaría la definición de esta fecha como Día de la cultura nacional.

Han cambiado en estos años muchos conceptos dentro de lo que aceptamos como Cultura.

Desde las remotas y exquisitas obras musicales de los siglos XIX y XX, hasta el estridente reguetón actual, desde la literatura inteligente de Lezama al florecimiento de las obras de corte social (¿Qué están de moda o que es lo único que se autoriza a publicar actualmente?), desde el teatro clásico a las puestas conceptuales de la modernidad, la cultura ha transitado por una ¿pérdida? Sensible en todos los órdenes.

No niego el desarrollo y la frescura que aportan las tendencias del mundo moderno, pero estoy en total desacuerdo con las grandes concesiones que se hacen al mal gusto, la vulgaridad y lo soez, en cada uno de los aspectos que mueven la cultura general, precisamente porque son formadores o deformadores del gusto de las multitudes, recuerdo los peores años del período especial y el boom de los maestros emergentes, paliativo utilizado a la ausencia de maestros formados ante las aulas por la búsqueda de mejores opciones económicas para sobrevivir, y los resultados que aún padecemos con adolescentes y jóvenes sin formación sólida en materias claves, al punto, de tener que introducir una asignatura de Ortografía en los programas escolares, que antiguamente, era parte de la Lengua Española.

Pasa lo mismo con el gusto y la orientación cultural, si cada vez que sintonizas una emisora radial te machaca los oídos Chocolate o Yomil y el Dany, los jóvenes perderán definitivamente el placer auditivo por piezas cultas, armónicas, con un tratamiento adecuado de conceptos musicales. Y en eso, tienen una gran responsabilidad los que definen qué se pone en radio y T.V

Por ejemplo, mi hija de doce años quedó subyugada por una pieza musical que escuchó en las voces de dos chicos que concursan actualmente en “Sonando en Cuba”: “Longina”(1918) de Manuel Corona. ¿Cómo a nadie le preocupa el rescate y la difusión de obras como ésta, que marcan la historia musical, tan rica y diversa, de nuestra isla?

Estoy a favor de la renovación y el desarrollo, de la búsqueda y la fusión de temas nuevos, revolucionadores y actuales, pero también del respeto, la trasmisión y la atención a cada pieza literaria, musical, pictórica y de cuanta manifestación artística nos defina como nación, perder el patrimonio cultural que nos han legado siglos de eminentes creadores es matar nuestro propio legado.

Ojalá florezcan muchos más proyectos como el de Paulo FG, que reverencien y difundan la real cultura cubana.

Lecturas invernales

Para Armando, por su cumpleaños

Estamos en otoño, caliente el nuestro, pero en general el planeta, en su hemisferio norte ya se prepara para la estación blanca.
El invierno es una especie de época íntima, tienes la sensación de que los días son más lentos, quizás por el gris que predomina en el ambiente, cuando el frío reina entre nosotros. Tiempo perfecto para leer nuevos libros o releer los que más quieres.
Y como andamos entre vientos gélidos (al menos imaginariamente) me voy a proponer hoy entusiasmarlos con la literatura rusa, acomódense mientras preparo un té, en el samovar de la abuela.

samovar

A los cubanos de los setentas nos tocó una suerte de época dorada de las letras rusas, aunque disfrazadas en sus términos soviets, que sin embargo no lograron opacar con sus aires de komsomoles y camaraderías, el esplendor rotundo de la realeza rusa.
Y así nos movimos entre el zarismo y la revolución del 17, tocando, en los extremos, la vida y las costumbres del pueblo que vestía las dos pieles, la rusa por tradición y la soviética por creencias, no politizo el tema, no es la intención del artículo.
Una de mis novelas preferidas de la infancia es “Dimka” de la cual no recuerdo el autor, que narraba las peripecias de la familia de un revolucionario, durante un verano en una dacha campestre. Fue mi primer acercamiento con las costumbres y los términos que luego, sin saberlo, iban a ser una constante en mi vida. Con ella conocí el Volga y el Dnieper, el borsh, el vodka, las matrioskas y el alforfón.

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Creo que mi escritor favorito es Tolstói, de su mano me adentré en la psiquis de una de mis heroínas preferidas: Anna Kareninna, ¿O debía decir anti-heroína? Bueno, el hecho es que me fascina aún la lectura de las contradicciones de esta mujer, atrapada por convencionalismos, incauta, amante…tengo predilección por las historias de amor convulsas.
Y sucumbí en las múltiples lecturas de “La guerra y la paz”, en mi época, era parte del plan de estudios del preuniversitario, y fui la única de mi clase que leyó la obra completa, mi profesora de Literatura estaba encantada de hallar un bicho raro lector entre el alumnado, pero el mérito de la obra es incuestionable, se trata de un rotundo fresco de las costumbres y un paseo delicioso por la burguesía moscovita y peterburguesa.Además de retratar la contienda bélica napoleónica en Rusia.

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Innumerables son las obras clásicas que me gustaría proponerles, Asimov y sus maravillas de CF, Chéjov, Dostoiesvky y su “Crimen y Castigo”, muchas más.
Rusia es un mar que no se recorre en un artículo, familiarizarse con su literatura es un proceso, porque no se puede obviar el período revolucionario y las obras que marcaron la heroicidad y el temple de los soldados, hombres y mujeres del frente de la Gran Guerra Patria, “Así se templó el acero”, “Un hombre de verdad”, “17 instantes de una primavera” son también libros dignos de buscar y leer.
Ojalá esta recorrido anticipado por las estepas invernales y la taiga rusa les haga acercarse a alguna de mis propuestas, será un viaje que no olvidarán con facilidad.

Taconeo

Frenetismo sobre el tablado, ímpetu, descarga su libido en el poder de sus talones, balancea las caderas y los brazos, levanta la barbilla en actitud desafiante hacia la luz o hacia un incorpóreo fantasma que la reta a superarlo en ligereza, cual sílfide humana se mueve apenas sin que le cueste esfuerzo sobre la tarima, tiene sobre sí, cientos de ojos enajenados, ensimismados, envidiosos.

bailerojo

Con cada giro el sudor salpica al aire, fustigan los cordones y rizos de su traje la piel de sus brazos, sus piernas, se contonea y se retuerce, rígida no nos mira, sabe que ahí, en la mudez del auditorio se exorciza la explosión corpórea de su espíritu:
¿De dónde brota el hechizo de los gestos, la gatuna elegancia de su cuello, ávido de la nota que le impulsa?
La música copula con el cuerpo, le reta a reverenciarle y ella, dócil le permite pasar en oleadas por sobre sí, cual ondas de un mar que lastima y unge.
Es fuego increíble por la brevedad de la figurilla escuálida, endiablada magia de poder, soltura de los elementos que pueden atormentar a los sacrílegos y los puros.
Somos juntos, elementos de un plan celestial para dar de comer a los sentidos.
La sala oscura respira como un solo cuerpo, al final, la bailarina es abducida de su región de sensaciones, por los aplausos…

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