Hablábamos el otro día del significado de mi nombre, y se me ocurrió escribir una entrada dedicada a la promotora del mismo: Sarita Montiel (1928-2013)
No, no me llamo Sara, ella la Montiel es la actriz principal de una película española de los años sesenta: “La Reina del Chantecler” (1962, director Rafael Gil) que mi mamá vio casi al término de mi embarazo y enamorada de un cuplé de la peli, desechó la lista de nombres que tenían ella y mi padre pre-concebidos y me pusieron Maite, en vasco ( Maitea, Maitatua, adjetivo euskérico) significa Amada, en un tiempo, estuvo prohibido nombrar así a las niñas, entonces, se les ponía María Teresa para enmascarar el verdadero hecho. Conmigo no hubo líos, no nací en ésa parte del mundo, así que en ésta soy Maite:
“Desde que nace el día
Hasta que muere el sol
Resuena en mis oídos
El eco de tu voz…
«y aunque lejos de mí
yo no te olvido no
tu imagen adorada
reina en mi corazón
Maite, del alma mía
yo no te olvido no…»
(Maite del alma mía)
El cuplé adaptado, fue popularizado en las voces del dúo Clara y Mario, ya desaparecidos.
Escuché la canción desde pequeña, era mi nana para dormir, pero no vi la película hasta que tuve 17 años…Y me enamoré también de Sarita.
La Montiel emuló con Marilyn Monroe en eso de ser un “sex symbol”, exuberante físico, movimientos eróticos, ojos de diabla, no puedes deslindar su imagen de un cigarrillo al final de un pitillo, de guantes estrechos hasta mitad del brazo y un escote pronunciado.

Durante la época dorada del cine español y mexicano, también hollywoodense, conquistó al público en un montón de películas, creo que ya imposibles de ver (quizás ahora, como cuando hablé de Nina Simoni aparece un alma prodigiosa que tiene alguito conservado) La mencionada Reina, “La violetera” (1958), “El último cuplé” (1957), “Carmen la de Ronda” (1959) por sólo mencionar las más famosas en nuestro país, por supuesto, encasillada en un biotipo, siempre era nuestra chica la “femme fatale” que embaucaba al hombre por lograr sus metas.
Es indiscutible que marcó un período en el cine, un estilo de vampiresa atractiva y seductora, su voz, acompaña aún aquel añejo gusto por los misterios, la seducción y las infidelidades.
Vivió a tope, matrimonios, romances, éxito, cirugías estéticas para prolongar la inexistente juventud, escándalos. Una cosa cierta, cuando a los 85 años abandonó este mundo estaba tranquila, sabía que va a ser recordada por muchos años.










No soy fan de la Montiel, ya te lo había comentado, pero sí supe en algún momento de su existencia, no recuerdo exactamente si fue en una peli suya que vi (en una época en la que consumí acualquier tipo de película, todo, veía todo) o si fue por mención de mi mamá, o algún programa de TV, váyase a saber, el caso es que en algún momento de mi vida supe que existía esta mujer, bella y talentosa. En una época en la que las mujeres de cine estaban regidas por cierto estereotipo que se generalizaba bastante creo que no sería muy fácil sobresalir, sin embargo ella lo hizo, y no solo por su físico como tal, sino que supo usar este con elegancia, combinarlo con su voz y su carisma.
No es fácil hacerse de un nombre que trascienda, y ella lo logró. Será ya por siempre Sara Montiel.
Cierto que se convirtió en un estereotipo de mujer vampiresa, pero sabes, a mí me gusta el cine de los cincuenta, al igual que me gusta la modernidad, toda época tiene su encanto, la Montiel, María Felix, Monroe, Ava, son mujeres que siempre van a dejar un recuerdo en la historia de este mundo, al igual que las divas actuales, que en algún momento serán agua pasada…el tiempo, sigue adelante, todo lo que ahora es nuevo llegará a ser viejo…
Ah! Olvidé decir que es muy lindo el significado de tu nombre, y las letras que inspiraron a tus padres a elegirlo para ti por encima del resto que tenían pensados. Los entiendo perfectamente. «Amada» ¿Qué mejor adjetivo para una hija? Bravo por tus padres.
Tú sabes, cuando yo era pequeña odiaba mi nombre, nadie lo podía chiquear, hasta que tropecé con su historia, ya de mayorcita, recuerda que mi mami falleció y mi padre es un poco raro y alejado, así que comenzó a gustarme con el tiempo. Tengo algunos amigos españoles, he trabajado con españoles, y cuando me presento, siempre me hacen, cada cual a su forma, la historia de mi nombre, incluso, hay quien me ha dicho ¿Pero, es Maria Teresa no? Por las razones de la prohibición y eso, me gusta sí, que mi mamá haya sabido elegir…ojalá mi hija piense lo mismo con el suyo…
P.D. Y apareció (con el tiempo igual) quien chiqueara mi nombre, tuve una suegra, a la que quiero muchísimo, ya no lo es, que me dice Maitica…