
A Marta y Pedro
Cuando tienes abuelos la realidad es menos dura, ellos la suavizan con historias de dragones y dulces caseros. Un velocípedo es una nave espacial, seguro. Una muñeca es tu hija debajo de la blusa veraniega, y aprendes a acunarla y darle de mamar.
No hay fantasmas en las noches ni cosas imposibles, lo mismo existe indefinidamente el Día de Reyes que los príncipes azules.
Los abuelos son ése espacio de la vida donde aprendemos a ser más tiernos, menos crueles, ellos son los encargados de armonizar el equilibrio entre el pasado y el futuro, entre lo que quieres ser y lo que eres. Todo lo entienden y siempre perdonan.
Las pelotas infinitas, las cometas de la loma a favor del viento, las confesiones susurradas para que papi no escuche y se moleste, el jarrón astillado pegado con engrudo de harina que madre jamás vio, las caricias sobre el cabello ante las depresiones, las lágrimas secadas con los labios…
“todo tiene solución hijita, todo menos la muerte…”
Es ahí, cuando la Dama oscura se lleva a uno de tus abuelos que te golpea la vida real y te deja sin aire, se lleva tu aire, sin abuelos ya no hay razones para creer en los duendes…hasta que te conviertes en uno…









Bueno, ahora no se y quizás me equivoque, mi mas sentido pésame amiga.
Ay Denito mío, que no pones una!
Mis abuelos murieron, por desgracia, hace mucho…este texto es una oda a la alegría de convertirse en abuelo…sé que, de a poco, conseguirás entenderte con mi letra.
Un beso!!!!
Jajajjaa.. pos me equivoqué entonces 😀
No importa, lo que agradezco es la visita, siempre!
Luego de soñarme madre me sueño abuela, mis nietas peinando mis canas como hacía yo con mi abuela y mi tía-abuela, o cosiendo vestidos para sus muñecas; mis nietos junto a mi y yo leyéndole cuentos o ayudándoles a armar algún juguete.
Mis abuelas no son en exceso cariñosas, no tuve la melosidad de la ternura esa de las abuelas de los cuentos -de tu escrito-, pero tengo muy gratos recuerdos de mi niñez junto a ellas, sobre todo la materna: los cuentos que hacía, el apodo con el que me llamaba: «Uchi», solo a mi, no a sus otros nietos, hacer los mandados con ella, aprender a dar torpes puntadas con su aguja de tejer, o ya en la adolescencia, pasándome comida de contrabando cuando estaba ingresada en el hospital… en fin, cosas que aprendes y disfrutas junto a tu abuela. Hoy soy su enfermera, mido su azúcar con el glucómetro, le velo mientras baja las escaleras con sus piernas viejas y adoloridas y le ayudo a levantarse de la silla aunque ella insiste en que puede sola. A mi abuela paterna la tengo más distante, pero cuando voy a verla conversamos y siempre recuerda los detalles de los años pasados, porque su cuerpo está muy anciano, mucho, pero su mente sigue fresca. A mis abuelos no los conocí: Manolo y Paco; he visto sus fotos y me he preguntado cómo hubiera sido de haber crecido con ellos vivos.
Si logro ser madre, y luego abuela, sé que disfrutaré mucho de mis retoñitos, y de la musicalidad de sus vocecitas llamándome «¡abue!» desde cualquier rincón de la casa.
Me pregunto ¿Será que ya lo ves cerca Dudú, o es solo nostalgia tu escrito?
Pd: Uffa! Me extendí!
Puedes extenderte, todo cuanto quieras, ésta página es tan tuya como mía, y de todos los que se sienten impulsados a decir.
No…no lo veo cerca, homenajeaba a Marta y Pedro, que son mis padres adoptivos, y por ende, los abuelos de mis hijos.
Soy huérfana de madre Sher, crecí con mis abuelas, mis tías y esta Marta, amiga de mi madre y madre para mí.
Mis dos abuelas eran el ying y el yang, todo lo diferentes que puedan ser dos humanos lo eran ellas dos, una (materna) tierna, inocente, amable y consentidora, la otra (paterna) fuerte, distante, imponiendo disciplina a una niña que sólo quería encontrar un consuelo para la ausencia que la golpeaba, pero, ambas, me hicieron una mujer y se los agradezco.
Dice mi mami adoptiva que los nietos se quieren más que los hijos, te contaré si es cierto cuando yo sea abuela, creo que va a demorar, pero, cuando llegue, tengo un arsenal de amor y de historias para mis nietos…
Besos!
Vaya Du, no sabía que eras huérfana, lo siento, definitivamente es algo por lo que ningun niño debería pasar. Pero tuviste la suerte de tener gente que velara por tí, he sabido de casos que no han contado con tal ventura, sino todo lo contrario.
No creo que a los nietos se les quiera más, aunque claro, no soy abuela, hablo desde la lógica y la percepción, no de la experiencia, pero pienso que es que se les quiere diferente, no más. La edad añade otros matices al carácter, yo pienso que se quiere con más madurez, mas conciencia, y se tiene menos voz de mando y más tendencia a consentir, y tal vez por eso parezca que se quiere más, pero yo no lo creo. Como sea, pienso que ser abuela es algo grandioso, así como ser madre.
No te preocupes, por suerte, tuve una corte de personas para mí, quizás a eso se deba que soy tan malcriada…
Y no mencioné a mis abuelos varones, el materno me enseñó a amar el béisbol, era catcher en su juventud y luego fue coach hasta muy mayor, y el paterno era descendiente de españoles, y cantaba como nadie ésas tonadas flamencas que ahora baila la nena, la vida es increíble…
Bueno, no sé si se les quiere más o no, igual te contaré cuando me hagan abuela jijiji!!!
Me has hecho reir y llorar en menos de un segundo…extraño a los mios…gracias!!!!
A tí, por pasarte…
en uno respondo tus comentarios a algunos de mis textos, gracias por el ánimo y la incondicionalidad, pensaba, cuando dices que debería dedicarme a esto, en que quizás, cuando tenga 20 años más será escribir lo que me haga sobrevivir a la ancianidad, ahora, conque un par de ojitos, tú, Sher, K, Vivi, Helly, Rag, myth, hux…me lean es suficiente.
Un besote amiga!
ahhhhhhhhh si pudiera transmitir a los que me reemplacen una pequeña parte de lo que mis viejos dioses me han enseñado en estos años; realmente estaria muy complacido; y si fueran ellos mismo los que continuaran siendo maestros; aun mas satisfecho estaria…