Hat


“Pero sueño, con los ojos abiertos”
F.Birri

A José M. López Lledín, el Caballero de París.

Era un señor muy viejo, había perdido su sombrero, vestía un traje raído y lleno de manchas doradas, gemía, mirando a todas partes con las manos extendidas, los transeúntes le evitaban, temerosos de un loco que preguntaba por lo bajo, por lo alto ¿Has visto mi sombrero? ¿Has visto mi sombrero? ¡Es un sombrero mágico!

Avanzó la noche y la avenida se fue quedando desierta, hasta una ligera llovizna, de las que anteceden a los frentes fríos, comenzó a salpicar el pavimento. El señor seguía así, desesperado y solo, mirando tras los latones de basura, sobre los muros de los portales, en las copas de los árboles.

Las manchas doradas de su ropa fueron palideciendo, agotado, se sentó en un banco, ya no tenía fuerzas para llorar. La cordura que abrigaba el sombrero desaparecido lo abandonaba, volvían antiguos miedos, voces interiores, desprecio, soledad, y un temor doloroso le recorrió el cuerpo.
A lo lejos, apareció una figurita diminuta. Era como de roca galáctica, levitaba, como ésos pedazos de piedras que flotan en el universo y que se iluminan y oscurecen, según la estación de los signos astrales.
Llegó hasta el anciano, que parecía dormitar, y sopló de sus manos más polvo dorado, hasta cubrirlo totalmente, mientras de los cansados ojos se escapaba la última luz de vida, mezclada con asombro, un sombrero de copa, reluciente, se posó sobre su cabeza blanquecina.

El parque amaneció brillante, tras el paso de la lluvia nocturna, se volvieron a animar los edificios y los caminantes, el humo de los autos fumigó a las muchachas del cercano preuniversitario.

El deambulante paró de arrastrar su caja plástica delante del banco en la esquina sur, miró a todas partes, y con un malabarismo agarró el brillante sombrero que descansaba sobre los listones de madera, lo puso sobre su cabeza y continuó su paso, calle abajo, silbando una melodía de estrellas, de a poco, manchas doradas comenzaron a aparecer en sus pantalones. Arriba, una roca estornudó y se perdió en el céfiro.

10 Responses

  1. sherezada dice:

    Esta historia parece un cuento de hadas. Se me hace bonita y triste a la vez. ¿Será que todos tenemos un sombrero mágico que nos hace ver la vida de otro color de vez en cuando, y nos deja los miedos cuando desaparece? Solo no se: ¿por qué el sombrero y el polvo dorado llegaron justo cuando ya no había remedio, eh Dudu? ¿No era mejor que amaneciera dorado el mismo traje y no que empezara a mancharse otro? ¿Tu como lo ves?

    • duda dice:

      A ver, la historia debes entenderla desde el final, es una persona fuera de sus cabales, que en el sombrero encuentra la lucidez, hasta que le llega la hora de partir de este mundo, es una especie de símbolo, de homenaje a ésos supuestos locos que andan por las calles, que son rechazados, por eso lo dedico a el Caballero de París.
      Es una historia un poco de ficción, el sombrero es el fetiche de la cordura, tenerlo en la cabeza te saca de la realidad manida, que te agobia, te hace viajar en otra dimensión de la mano de una estrella, al menos, ésa es mi intención, ahora, cada lector le pondrá su propia interpretación.

  2. sherezada dice:

    Ya, entiendo.
    Y sí, es lo que pasa con los escritos, lo digo siempre, cada quien los ve desde su propia subjetividad, pero eso es parte de su magia y su arte, que cada quien pueda hacerlos suyos. 🙂

  3. sherezada dice:

    De nada! Ojalá siempre pueda servirte
    Love U too! 🙂

  4. {K] dice:

    como un señor muy viejo con unas alas enormes, lo han leído? es de García Márquez… hermoso Dudu…

    • duda dice:

      ¿No te fijaste en el exergo? Sigue el hilo: Fernando Birri…García Márquez…Un señor muy viejo….
      Y homenaje especial a nuestro Caballero de París, figura que me atrae mucho.
      Gracias por el comentario Kachito, un beso!

  5. {K] dice:

    creo que me atacan los gorriones del sépton supremo en mi blog… ven algo bíblico y ahí van como aves de rapiña

  6. Ragnar dice:

    Muy bueno Dudu, cómo siempre!!!! Para mí este si tuvo final feliz, porque aunque la piedra esa llegó tarde para ayudar al pobre loco no llegó lo suficientemente tarde como para dejarlo morir en total oscuridad, al menos tuvo la dicha de ver eso que tanto buscaba. No lo mencionas pero se fue con una sonrisa en los labios lo pude ver. Y la otra cosa buena es que la piedra no pudo salvar a uno pero logró salvar a otro que pasaba arrastrando una caja de plástico. FINAL FELIZ.
    Sabes qué????????
    Extraño la fase oscura de tus escritos jajajajaja.
    Un besote.

  7. duda dice:

    Si relees te darás cuenta que, el dueño inicial del sombrero era una persona desequilibrada, cuya lucidez venía de la magia del sombrero…al llegar su momento de partir pierde el sombrero y con él su cordura, quien lo encuentra es tocado por las estrellas para gestionar su locura de forma más cuerda, la dedicatoria al Caballero de París es precisamente por eso, un loco a veces te enseña la mejor lógica.
    El sombrero funciona como un amuleto…

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