Monthly Archives: junio 2016

Como un tango

Sher: saldé mi deuda!

A Carlos Gardel, mi amor imposible.

“Acaricia mi ensueño, el suave murmullo de tu suspirar…”

Congestiona en un minuto los sentidos, la pareja se mide con ojos de seducción, detrás las notas de la añeja canción soplan eróticos latigazos, la penumbra invita y el suelo casi que los empuja, uno frente al otro

“…como ríe la vida, si tus ojos negros, me quieren mirar…”

Hasta que los brazos enmarcan el talle, y entonces un ritual satánico les envuelve ¿les abduce? Hacia el instinto. Dibujan pasos elegantes, deslizan las piernas, arquean la espalda, el hombre sostiene a su presa femenina, la acaricia, en una indecencia sosegada por los acordes ya marcados desde centurias

“…y si es mío el amparo, de tu risa leve, que es como un cantar…”

No hay recato para este rito musical que se interpreta cortejo, ellos dos y la sexualidad de un ritmo, ellos dos y la arrogancia del desprecio, la pasión, sensaciones mezcladas.
Mujer siempre perversa, coqueta e infiel. Hombre de comisuras iluminadas por el humo, débil ante la voluptuosidad de un giro, de un abrazo esbozado, de la fuerza contenida detrás del hecho inocente de bailar

“…ella aquieta mi herida, todo, todo, se olvida…”

Casi juntas dos bocas, abriendo un túnel incierto, casi atados dos cuerpos en celo, húmedos pensamientos que destrozan la imaginaria escena, donde hacer el amor al compás de un tango es como volver a nacer:

“El día que me quieras…”

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Transformaciones

haditica22

Le pesa el cuerpo como nunca, cual pedazo de plomo. El calor que brota de su interior le asusta, le corroe, sombras danzantes nublan su vista, y se descubre desnuda sin saber cómo, lo último que recuerda es un muchacho que le ofrece un trago y le pide un baile, que se dejó llevar por los brazos masculinos en un increíble dueto de cuerpos y música, que se resistió a sumergirse en sus ojos, pero fue inevitable, era un imán de mil caballos de fuerza, un hechizo maligno, y así estuvieron durante horas, prendidos uno del otro, bailando en las nubes o debajo de un río de lava hirviente.
Se arrastra a duras penas fuera, hacia la luz que más que ver, intuye. Las hierbas y el musgo del suelo se le enredan en el vello del pubis, en las piernas, está húmeda, de sudores y de una viscosa mezcla de pociones de otro tiempo, al fin, con los codos magullados logra salir del agujero, un dolor punzante le arranca un alarido feroz, el centro de su espalda es una hoguera, un huracán, un suplicio de pinchazos, llora desesperada, desorientada en medio de un bosque desconocido, que la mira desde cada rama, desde cada nido, gusanos, zunzunes, ardillas, y presencias desconocidas ven correr finas líneas sangrientas de la chica, ¡ayúdenme! Suplica, ¡ayúdenme! Convulsiona ¡Ayúdenme a morir!
En el último instante unas manos la sostienen , le limpian la cara de cabellos pegados por el sudor, le soplan aliento dentro de la boca, ella, lo mira, son los mismos ojos de anoche, pero ahora, tienen un tinte violeta…el roce de la criatura le alivia la incertidumbre, y en sólo segundos una llovizna de hechizos cae sobre su cuerpo, al tiempo que unas alas brillantes le terminan de brotar.
La transformación está completa, el Hada ríe, bajo otra piel, dentro de otro recipiente, y levanta el vuelo…el bosque perdido vuelve a dormirse, el demonio violáceo emigra, tras su próxima diablura.

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Sin explicación

“húndete, conmigo…”

Soy apenas un cuerpo sin alma,
el borde de una copa vacía,
una equivocación.

Soy el recuerdo de un rostro en el polvo,
una pregunta,
la letra robada a otro nombre.

Soy una tarde de piedra frente al mar,
el camino bajo el sol,
un hueco en el asfalto

Soy las nubes de una tarde de plomo, en aquel edificio,
la penumbra del túnel,
las palabras ineludibles.

Soy, el final…

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Genio y películas

daniel

Anoche regresé a un filme que ya tiene algunos años, 23 para ser exactos, su título “En el nombre del padre”.
Hablar de esta película es difícil, narra sucesos de terrorismo en Londres, reales y dramáticos, describirla es complicado y no es mi objetivo, tan sólo si acaso, recomendar que la vean.
Mi deseo es escribir sobre su protagonista, uno de los actores más camaleónicos del cine, el único con tres Oscars en la categoría de Mejor Actor: Daniel Day Lewis (1957)
Alto, delgado, ojos intensos. Su carrera cinematográfica ha estado marcada por el beneplácito de la crítica y el público, algo bien difícil de conseguir, en su haber se cuentan clásicos: “Mi pie izquierdo” (1989), “El último Mohicano “ (1992), “Pandillas de New York” (2002), hasta la reciente y no bien parada “Lincoln”, que le valió su tercera estatuilla.

lincoln

Actor perfeccionista, clasificado de excéntrico por su manía de encarar los personajes que interpreta en su vida real, al punto, de sufrir consecuencias físicas por el redoblado esfuerzo, por ejemplo, durante la filmación de “Mi pie izquierdo” Daniel se movía durante todo el tiempo sobre una silla de ruedas, para poder conocer las verdaderas limitaciones de un inválido y plasmarlas con otro matiz más elevado de actuación.
Pensaba qué film proponer como preferido por mí, y no me decido, soy admiradora de su trabajo, al punto, de repetir sus pelis una y otra vez. Hombre de pocas palabras, ajeno al glamour periodístico de las pasarelas, se desdobla en cada entrega con tal fuerza que convence, enamora y despierta el interés por ver su filmografía completa.

Hat


“Pero sueño, con los ojos abiertos”
F.Birri

A José M. López Lledín, el Caballero de París.

Era un señor muy viejo, había perdido su sombrero, vestía un traje raído y lleno de manchas doradas, gemía, mirando a todas partes con las manos extendidas, los transeúntes le evitaban, temerosos de un loco que preguntaba por lo bajo, por lo alto ¿Has visto mi sombrero? ¿Has visto mi sombrero? ¡Es un sombrero mágico!

Avanzó la noche y la avenida se fue quedando desierta, hasta una ligera llovizna, de las que anteceden a los frentes fríos, comenzó a salpicar el pavimento. El señor seguía así, desesperado y solo, mirando tras los latones de basura, sobre los muros de los portales, en las copas de los árboles.

Las manchas doradas de su ropa fueron palideciendo, agotado, se sentó en un banco, ya no tenía fuerzas para llorar. La cordura que abrigaba el sombrero desaparecido lo abandonaba, volvían antiguos miedos, voces interiores, desprecio, soledad, y un temor doloroso le recorrió el cuerpo.
A lo lejos, apareció una figurita diminuta. Era como de roca galáctica, levitaba, como ésos pedazos de piedras que flotan en el universo y que se iluminan y oscurecen, según la estación de los signos astrales.
Llegó hasta el anciano, que parecía dormitar, y sopló de sus manos más polvo dorado, hasta cubrirlo totalmente, mientras de los cansados ojos se escapaba la última luz de vida, mezclada con asombro, un sombrero de copa, reluciente, se posó sobre su cabeza blanquecina.

El parque amaneció brillante, tras el paso de la lluvia nocturna, se volvieron a animar los edificios y los caminantes, el humo de los autos fumigó a las muchachas del cercano preuniversitario.

El deambulante paró de arrastrar su caja plástica delante del banco en la esquina sur, miró a todas partes, y con un malabarismo agarró el brillante sombrero que descansaba sobre los listones de madera, lo puso sobre su cabeza y continuó su paso, calle abajo, silbando una melodía de estrellas, de a poco, manchas doradas comenzaron a aparecer en sus pantalones. Arriba, una roca estornudó y se perdió en el céfiro.

post by duda | | 3

La fuerza del temor

“Y hay quien le tiene miedo a la única vida que tiene”
I.Rojas

Tener miedo no es un delito, todo lo contrario, es inevitable enfrentarse a ciertas experiencias, o situaciones que te hagan sentirlo. Un examen. Una prueba médica complicada. Un nuevo comienzo en otro país. Esa sensación de desamparo y soledad que te recorre cuando agarras por primera vez el picaporte de una oficina que sabes estará llena de personas desconocidas, odiar a las arañas y descubrirte una caminando por tu brazo mientras dormías, en fin, el miedo es una reacción del organismo, supongo, ante algo que nos resulta nuevo, diferente o complejo.

Este tipo de miedo es entendible y pasajero, miedo al cambio le llaman los estudiosos, en unos casos, y fobias por algún episodio de la vida en otros.
Creo que tener miedo no es malo, si aún teniéndolo te enfrascas en el problema y le vences, eso es ser valiente, según decía mi abuelo materno.

Ahora, el miedo injustificable y que no se perdona, es el miedo a vivir, a encarar las consecuencias de los actos o sentimientos que fomentas.

Un viejo adagio popular reza: “compró cabeza y le cogió miedo a los ojos” eso es más real que mi texto.

Nadie está justificado para dañar emocionalmente a nadie, huir cuando te agarran en medio de un error o salpicar tonterías (temo que censuren la palabra que va aquí) para tratar de esconder que fuiste descubierto en falta y por temor a perder hieres a otro, te hace un redomado cobarde.

Qué pena que estemos rodeados de algunos(as) que viven a ése ritmo.

A los asiduos al blog: Voy a publicar los comentarios que genere ésta entrada, pero, no voy a responder ninguno. En ocasiones necesito el silencio.

post by duda | | 6

Eternos

A mi compañero, su nombre poco importa, él se sabe dueño de una realidad que lo supera todo

Nadie merece más que tú mis desvelos, mi ternura, eres el capitán del barco en que navega mi ira, mi desdén sobre lo aplastante de un hito inevitable. pero eres diestro y siempre triunfas, con armas de constancia, fidelidad y entrega.
Si vuelve a subir la marea y nos enredemos en otra travesía inhóspita, vamos a tener puerto en la esperanza. Ambos lo sabemos.

Mi hombre

Saboreo las espinas de un hombre imperfecto
sus caminos dulces
donde entierro los ojos y las dagas de la lujuria

me atasco en su boca, en las calles de su deseo
adorno mi piel con su sudor
mi andar con la avidez de sus pupilas.

Llamarle mi hombre colma su hartazgo
de oscuridades eróticas
le desdibuja los rojos del capricho

invasor tornea mis tobillos con la lengua
se sabe rey de un tiempo sin relojes
esclavo de un minuto perpetuo

da igual que la aurora se pinte de sombras, él la ilumina

desconocida

El otro día esperaba en una consulta mi turno, una chica salió con su madre de donde el doctor llorando, le acababan de dar la noticia de que estaba embarazada, y entró en shock. Ayudé a calmarla un poco, y me vinieron en ráfaga estas letras, son raras lo sé, pero fueron heridas que me dejó la angustia de aquella joven, ni siquiera alcancé a saber su nombre.

Siémbrame un hijo de luces
elíptico y destrozado por las miserias
uno que perdone que yo no sea perfecta
que le odie por transformarme

Acúnalo tú, en el vientre de tu amor paterno
allí estará fuera de mi hambre
sobre pétalos vivos, sobre copos sin odio

Enséñale de angustia
en minúsculas porciones de afecto
llévale de la mano por mi incoherente presencia

Cuéntale que soy de rocas
me pierdo y no amo demasiado
que soy indigna de alumbrarle la infancia
súbelo a tu rodilla y a tu garganta
hazle compañía a su dolor de huérfano materno

post by duda | | 7

Memories…like the colours on my mind…

A Sher, que no puede con la curiosidad, esto es una historia real, luego de la visita anterior de Fito Páez a La Habana

Relámpagos, Fito canta, en una radio de baterías, no hay electricidad:

“se escondieron,. en el centro, y en el baño de un bar sellaron todo con un beso”

La memoria hace estragos, mientras…
El concierto comenzó a las nueve en punto, el teatro rebosaba. Tenía sitio en la tercera fila, en la platea, era un privilegio, después de veinte años, volver a sentarme ahí, en la butaca roja, raída, cansada de sostener personas.
Esta vez, mis hijos eran mi compañía. Paradojas del tiempo, la otra vez, eran tus manos frías las que agarraban las mías, cuando cantábamos a voz en cuello las melodías del loco argentino. Tenías el pelo largo, rebelde, azabache, los ojos siempre encendidos y al Quijote en el alma. Yo estrenaba hormonas, placeres, Dulcinea traviesa de tus sueños, juventud potente…
La música asfixió a los pensamientos y volvimos a volar todos, cientos de personas desbordamos lágrimas, risas, calor, añoranzas, melancolía…
El hombre de gris bajó del escenario y cantó a capella, nosotros con él, mis hijos sorprendidos, los mayores drogados por el inigualable viaje hacia el pasado de nosotros mismos:

“..quién dijo que todo está perdido…yo vengo a ofrecer mi corazón…”

Describirlo sería imposible. Una estampida de bisontes, another Big Ban, los torbellinos húmedos del Niágara, el rugido sordo de las almas conectadas, algo así aconteció aquella noche.
Mi corazón se estrujó con las imágenes nuevas, de mis chicos aplaudiendo hasta el paroxismo de la euforia, abrazados a mis costados, viajé el teatro con la mirada, avergonzada, al dejar mis emociones al descubierto sin pudor alguno…y encontré tu sonrisa envejecida al final de la fila..tus manos en otras manos, tu pelo corto y encanecido, tus-mis ojos irradiando la misma pasión, de veinte años atrás:

“Te vi, te vi, te vi…yo no buscaba a nadie y te vi…”

Fito eterno y una radio nocturna. La memoria es

Los estados emocionales

A partir de ayer o anteayer estoy navegando en los blogs de mis amigos y casi todos andan deprimidos o tristes, entonces decidí hablar un poco sobre eso, los estados emocionales.

Para nadie es secreto que vivimos tiempos difíciles, que las motivaciones tanto espirituales como materiales (que aunque se empeñen en decir lo contrario muchos, también importan) se reducen al mínimo, pasear es caro, comer es caro, arreglar la casa otro tanto…pero, dejarse aplastar por esto es el primer paso hacia la amargura, y de ahí a tirar a mondongo todo lo que nos importa o alegra no va mucho.

Yo no me saco de este grupo de todos que a veces se deprime o se desespera, soy tan humana y habitante de este país como el que más, pero, tengo una fórmula de unos años a esta parte que no me falla: veo la felicidad en el detalle más mínimo, en el que menos importa, en el que muchas veces nos pasa inadvertido.
Ahora los que leen dirán “¿por ejemplo Duda?”, y yo aporto algunos:

– Pasé la noche con una migraña de perros, me voy a la cocina a empezar con el desayuno y mi hijo me abraza y me dice al oído: “Mamá, te amo”

– He despachado hoy más de cien documentos al sistema, el aire acondicionado de la oficina está roto, son las tres de la tarde y el calor es infernal, de pronto, una compañera de trabajo abre la puerta y me trae !un vaso de té frío!!!!

– Tengo 47 años, y hay días, en que cada uno pesa el triple sobre mi cuerpo, estoy cansada, aburrida, agobiada, voy bajando las calles que me llevan a casa luego del trabajo, y se cruza conmigo un muchacho de unos 33 años, de ésos que te dan hipo no por lo lindo sino por lo varonil, en el mínimo cruce entre ambos me sopla en fracciones de segundos: “todavía estás que valdría la pena darte una revolcada”

No sigo, no creo que sea necesario. La intención de llamarles la atención hacia detalles que colorean la depresión me parece que está lograda, ya dirán ustedes si opinan, si tengo razón o no.

¿Creen que esta forma de encarar mi rutina vino sola? No, y aunque no soy dada a contar intimidades personales en la web, les diré qué me hizo ver cada día como el mejor de todos: Un accidente en carretera, del que milagrosamente salí ilesa, sólo con algunas quemaduras por fricción en un brazo y una pierna (iba sobre una moto). en los minutos que duró el terrible hecho pudo terminarse mi vida, entonces iba a liberarme de no tener dinero el día 25 de cada mes, de mi jefe indeseable, de no poder ir a restaurantes caros, y lo peor, me iban a perder mis hijos, que son lo que más importa e ilumina mi vida.

Por eso es que les ruego que se animen, que sean felices, que vean siempre el vaso medio lleno, que vivan a tope cada día porque nadie puede garantizarnos que no será el último.